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lunes, 7 de agosto de 2017

Mazariche Ricardo

Jugó en la Primera de Excursio desde 1978 a 1983.
Debutó el 4/3/78 enfrentando a Def. Cambaceres en el Bajo Belgrano, donde ganó el verde por 3-0 con goles de Gador, Sarobe y Luna de penal.
En total disputó 194 partidos y marcó 25 goles.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Sp. Dock Sud 2 - Excursionistas 0 (25.6.1983) Parte 2

Por Marcos Damián Tricarico.
Las buenas actuaciones contrastadas con otras muy regulares, marcaban el período de transición que vivía Excursionistas. Pocas fechas habían pasado entre la partida del anterior DT Edgardo Marchetti y la llegada de Guillermo Tuya, por ende poco era el tiempo de conocimiento entre el nuevo entrenador y este muy buen plantel. A los buenos desempeños observados en la victoria ante Defensa y Justicia, y en la derrota ante el puntero Argentino en Rosario, se le sumaban los pálidos triunfos ante Tristán Suárez y Muñiz en el “Bajo Belgrano”. Teniendo en cuenta que, con este partido ante Dock Sud se daba inicio a la segunda rueda, la necesidad de iniciar definitivamente el camino del despegue era imperiosa; con este anhelo todos los “leales”, incluyéndome a mí y a los hermanos José Luis y Roberto Terenzio, concurrímos al viejo estadio de los Inmigrantes. Durante los partidos la irregularidad se manifestaba a cada instante; pasaba de jugar un buen fútbol por varios minutos, a largos pasajes de enorme desconcierto. A esta altura eran circunstancias habituales de todos los sábados y que, de persistir, podrían poner en riesgo el sueño de ascender. A pesar de todo, el “Verde” contaba con el apoyo incondicional de su gente que sabía perfectamente la cuantía de este equipo, que aún no lograba descubrirse a sí mismo. Durante el transcurso del primer tiempo Excursionistas mostró ser mejor, no de manera abrumadora, pero lo suficiente como para haber establecido una mínima ventaja en el marcador; el buen trabajo de Mazariche, el esfuerzo de Carrasco y las subidas por el lateral derecho de Juancito de Vaan, un pibe hecho en el club y que después de mucho tiempo había logrado tener su chance de jugar en primera, no bastaron para establecer dicha diferencia. Esperábamos con expectativa que en la segunda etapa, todo ese leve predominio se tradujera en la red. Lamentablemente ello no ocurrió dado que el “Verde”, una vez más cayó en la irregularidad señalada y su intrascendencia le posibilitó al “Docke”, un débil equipo que comenzaba a transitar el camino que le haría vivir su primera experiencia en la Primera “D”, a animarse de a poco. Y con muy poco se puso en ventaja gracias a un error del “Polaco” Heinrich, que peinó una pelota hacia atrás, sin darse cuenta que ya había salido por la misma el arquero Peralta Luna, y por arriba de éste estableció el 1 a 0 parcial. ¡Imposible de creer pero real!; al “aplaudan no dejen de aplaudir los goles del polaco que ya van a venir”, que alegre e irónicamente nos cantaban los hinchas locales, se le sumó al minuto el segundo gol del “Docke” convertido por el rubio delantero centro Darío Crenko. A partir de aquí los minutos siguientes fueron jugados a toda desesperación; centros y más centros en búsqueda de alguna cabeza salvadora, fueron los manotazos de un Excursionistas que se ahogaba en su propia irregularidad e ineficacia. El final y su consecuente derrota abría en todos nosotros la incógnita de saber si finalmente Excursionistas aprendería de ella; afortunadamente sí lo hizo posibilitándole meses después, llegar al “mano a mano” con Talleres de Escalada por el ascenso a la “B”.

sábado, 10 de marzo de 2012

Excursionistas 1 - Almagro 2 (7.12.1985) Parte 2

Por Marcos Damián Tricarico.
La hora de la verdad llegaba al Bajo Belgrano; más allá del mal tiempo reinante y de las condiciones del campo de juego, todo estaba dado para que Excursionistas pasara los cuartos de final y prosiguiera su camino en búsqueda de su tradicional lugar: la Primera “B”. Mucho público de uno y otro bando, como suele suceder en todo clásico, con gran colorido en las tribunas y mucho fervor en los cánticos de aliento. Los “leales”, sin importar la pobre imagen que había dado el “Verde” en José Ingenieros, llegábamos con confianza e ilusión ya que, aún con el empate, se aseguraba el pasaje a la siguiente ronda. Por lo visto aquella tarde, no siempre tener dos resultados a favor es sinónimo de objetivo cumplido; lo digo ya que en ocasiones nos preguntábamos por qué nos tocaba estar obligados a un solo resultado y el rival a dos; y en otras por qué no teníamos la chance de definir la serie en condición de local. En fin, lo cierto y concreto es que a lo largo del tiempo, nos sucedieron todas las probabilidades de definición, y las mismas se nos escurrieron como agua entre las manos, al igual que en ésta, ya que el agua no faltó a la cita, puesto que la lluvia que cayó sobre gran parte del partido fue muy intensa. Pensábamos que la actitud calculadora que tuvo Excursionistas en el partido de ida, se debía exclusivamente al carácter de jugar de visitante, y que no era un sistema de juego a implementarse en la serie. El “Verde” se equivocó en querer llevar a cabo nuevamente el mismo sistema táctico, dado que permitió dejar venir a un Almagro necesitado y obligado; tanto lo dejó venir que el visitante paulatinamente fue ganando la posesión del terreno y la pelota. Lentamente el trabajo realizado por Mazariche, (¿lo recuerda?) y Ruiz en el mediocampo, más los desplazamientos ofensivos de Horvath (¿le resulta conocido?) y de un ignoto Omar Catalán, que tres años después pasaría a la historia grande del Racing Club, convirtiendo el gol con el que la “Academia” conquistara la Supercopa, fue cimentando el triunfo “tricolor” que lograría con goles de Horvath de penal y de Omar Catalán, éste último luego de un grosero e imperdonable error de Julio Panelo, del quien no se tenía el mejor de los recuerdos tras su actuación dos años antes en la final con Talleres en Escalada. La jugada fatídica se produjo cuando el zaguero intentó jugar para atrás una pelota que tenía muchas probabilidades de quedarse frenada en el barro, como finalmente ocurrió y a la que se le conjugaron la salida tardía del arquero Quiroga y la velocidad del mencionado Catalán. Allí todo acabó, más allá del penal convertido por Saa y del descuento otorgado por el árbitro. La nueva decepción se daba la mano otra vez con una historia repetida; las broncas y los análisis futboleros estuvieron por doquier en el patio del “cabildo,” y se vieron alterados por fuerte reproches efectuados al zaguero Panelo, quien malamente pretendió repeler el mismo aduciendo estar bajo los síntomas de un shock nervioso, que no justifiqué en aquel momento ni aún hoy justifico.

domingo, 12 de febrero de 2012

Excursionistas 2 - Def. Cambaceres 2 (14.5.1983) Parte 1.

Por Marcos Damián Tricarico
Se daba por hecho que Excursionistas conquistaría aquella tarde los dos puntos que le permitieran seguir peleando el ansiado ascenso a la “B”. Nadie preveía la pérdida de unidad alguna, a excepción de un señor de contextura física no muy delgada, un tanto calvo y que por sus propios medios se había acercado hasta La Pampa 1376. Un tipo común que con un sobretodo y un pequeño bolso, ingresó al vestuario para calzarse la “10” roja de Defensores de Cambaceres, un equipo que permanentemente vivía haciendo equilibrio para no caer en el vacío del descenso. Me refiero a Osvaldo Potente, figura destacadísima en el Boca Juniors de la década de los ’70, quien junto a otro veterano, Alfredo Letanú, goleador de Boca y Estudiantes de La Plata y al rubio Emir Arrambide, símbolo de aquel conjunto de Ensenada, llegaban al “Bajo” con el único objetivo de sumar al menos un punto para engrosar su pobre promedio. ¡Por favor; mirá si nos vamos a preocupar por este partido!, ¡dejáte de embromar, a estos veteranos les pasamos el trapo! fueron algunas de las reflexiones que priori todos supimos esbozar. Y la verdad, como siempre suele suceder, no estuvo en los dichos sino en el verde césped, como bien definió en su momento el inolvidable Ángel Labruna; y justamente allí Excursio no pudo mostrar la superioridad que de por sí reflejaba la tabla de posiciones. Más allá de haber sido dominador del encuentro, careció de justeza para definir en el área de un rival, que sólo atinaba a defenderse y muy de vez en cuando llegar hasta el arco de Peralta Luna. En uno de los esporádicos avances del visitante se produjo un tiro libre; el calvo hombre del bolso tomó la pelota, era la segunda o tercera que había tocado en el transcurso del partido, y convirtió el gol que abría el marcador del encuentro. De no creer, no había razón alguna que mínimamente explicara lo que hasta allí era inexplicable. Costó y mucho remontar el resultado porque al shock que generó el gol, se le sumó la ansiedad y la exigencia de todos los “leales” presentes en el “coliseo”. El resultado se pudo revertir gracias a los goles del zurdo Leguizamón y de Heinrich, hasta que promediando los 30 minutos y cuando todos creíamos que el partido estaba definido, otra vez un tiro libre en el arco de La Pampa y otro vez el hombre del bolsito colocaba, con un disparo fuerte y bajo pegadito al palo derecho de Peralta Luna, el 2 a 2 final con el que terminó el partido. Recuerdo un vano intento de Mazariche de hacerle creer al árbitro que la pelota había entrado por el costado del arco. La sorpresa vivida aquél día junto a “Calú” Mosquera fue tan grande, que quizás se constituyó en el preanuncio de otra que estaría por llegar, y no por nuevo tiro libre de Potente, sino por la sorpresiva partida de nuestro entrenador, Edgardo Marchetti.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Excursionistas 3 - Deportivo Riestra 1 (26.9.1981)

Por Marcos Damián Tricarico
Comenzaban a transcurrir los primeros días de la primavera; días que dejaban atrás un invierno crudo y cruel, al igual que los años de aquél entonces. Un invierno que nos hacía sentir por primera vez el “frío” de un posible descenso a la “D”. Impensado para un grande de la divisional como Excursionistas. Largas fechas sin triunfos y un fondo de la tabla que empezaba a desplegar sus tentáculos en pos de atraparnos. Sólo 3 puntos nos distanciaban de quien estaba en zona de descenso: Deportivo Riestra. No había promedios, ya que de haber existido el “Verde” no hubiese “parido” tal sufrimiento. Un sábado pleno de sol nos invitaba y nos convocaba al partido, “el partido” que definiría gran parte de nuestra suerte futura. Un equipo que había sufrido la idas de muchas figuras (Gador, Merlo, el flaco Pintos, Lavorato, Filardi e incluso del D.T. José Perico Pérez) y que con los pibes de la cantera (la foca Carrasco, el pito Robino) sumados al inolvidable Beto Horvath, kempo Mazariche, el “paragua” Martínez Fariña, Panelo, Suárez, Troncoso y el negro Ledesma salieron a poner el pecho a la parada más brava de esos años. El 0 a 0 del primer tiempo reflejaba el temor de ambos por perder, aunque para Riestra era mejor resultado que para nosotros. Y mejor aún cuando a los 10’ del segundo tiempo el coreano Pah Van Thu, el “11” del equipo del bajo Flores ponía el 1 a 0. Nunca jamás se sintió tanto frío en un día de 28º grados al sol. Heladas, tiesas, inmóviles habían quedado nuestras almas, nuestras esperanzas. Lágrimas viejas y curtidas en rostros que demarcaban el paso del tiempo, como también nuevas en las caras jóvenes de los “adolescentes leales” que no comprendían lo que estaba sucediendo. Pero a los 2’ de aquél gol y en el viejo arco de José Hernández, el Verde recordó sus tiempos de grandeza, sacó toda su historia ya que era lo único que le quedaba y empató con un cabezazo de Panelo. A partir de allí el rumbo del partido y de nuestro Excursio en el resto del torneo cambió definitivamente. Se lo llevó por delante a Riestra, lo metió contra su arco, y tanto fue el cántaro a la fuente que los goles llegaron. Mazariche puso el 2 a 1 y sobre el final en una corrida espectacular el pibe Carrasco ponía el 3 a 1 y la alegría de saber que nos quedábamos en la “C”. Éxtasis, llantos, algarabía, abrazos por doquier, como aquél que estreché por primera con el “panzi” Sayegh, en una tarde de primavera que irreversiblemente dejaba atrás la sensación fría de un posible descenso.