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jueves, 9 de agosto de 2012

Arg. Merlo 3 – Excursionistas 4 (3.3.2001)

Aunque para la mayoría de nosotros es historia reciente, muchos de los adolescentes que pueblan hoy nuestras tribunas, no vivieron como se debe el torneo de Primera C 2000/01. Un gran equipo que demostraba una calidad de juego exquisita, dirigido técnicamente por Néstor Rapa, quien logró coronarse campeón del Torneo Clausura 2001. Por esas arbitrariedades históricas que tiene la AFA, un campeonato corto de Primera División significa la gloria, una estrella en el escudo y Copa Libertadores. Pero en el mundo de los mediocres clubes y dirigentes de Primera C, prácticamente no tenía ningún valor. Haber alcanzado aquel titulo solo significó evitar una fase en el torneo octogonal… Increíblemente, ese cuadrazo se quedó afuera en las semifinales del reducido, en dos finales para el infarto con Dep. Laferrere pero esa es otra historia. El partido en cuestión que seguramente quedó en el recuerdo de todos, se llevó a cabo el 3 de marzo con Argentino, en Merlo. Excursio llegaba a disputar la 8va. fecha siendo líder de la tabla de posiciones con 17 unidades, seguido por San Martín de Burzaco con 16. Era una parada difícil, pues el local contaba en sus líneas con elementos experimentados como Pombo, Gallo, Kinaszuk y en la delantera con Adrián Gerry y Caviglia. Muchos hinchas del verde dieron la bienvenida al equipo cuando saltó al campo de juego. Este último se presentaba muy pesado y barroso, por culpa de una lluvia que se había colado para ver el espectáculo pronto a suceder. No acabábamos de ubicarnos cuando Gerry abrió el marcador para los locales a tan solo 6 minutos de iniciado el partido. Sin embargo aun faltaba mucho por jugar. Para sorpresa de todos, el empate no se hizo esperar. Dos minutos después, otro que más tarde vestiría nuestros colores, el arquero Crisitian García le cometió foul penal al “Gordo” Pérez, quien se encargó de marcar la igualdad 1-1. Lentamente el campo de juego comenzó cambiar de color, y el verde césped le cedió lugar al negro barro que comenzó a brotar por las áreas. Los dos equipos se olvidaron de defender y buscaron frenéticamente la victoria. Avellaneda y Cerenza hacían surcos por las bandas, Molini era el abanderado que dibujaba garabatos imposibles, y arriba Pérez y Allende bañados en lodo, eran los encargados de sembrar el terror en el área académica. Pero había alguien más, que con su blonda melena y su casaca número 7 impoluta nos iba a brindar un show difícil de olvidar, era el “E7ERNO” Fabián Della Marchesina. Los 15 minutos de descanso duraron un lustro, en la tribuna los hinchas éramos un manojo de nervios deseando ganar y mantener la punta. Iniciado el segundo tiempo, otra vez Argentino volvió a ponerse en ventaja casi desde los vestuarios con gol de Kinaszuk. Ahí el verde se fue nuevamente a la carga contra viento y marea, y otra vez el “Gordo” Pérez tomó una pelota dentro del área y la mandó a guardar. A los 20 minutos sentenciaba el 2-2. Aún faltaba bastante para el final y, como se presentaba el trámite, podía suceder cualquier cosa. A los 28 minutos se fue expulsado nuestro defensor Juan “el pincha” Risso, y el panorama fue otro, pero esos jinetes vestidos de verde y blanco jamás iban a retroceder. No conocían el significado de “bajar la cortina y aguantar”. Fue así que en la subida número mil de Diego Cerenza, habilitó a Molini quien definió acariciando el balón contra un palo. Un éxtasis total invadió la vieja tribuna visitante de cemento de Merlo Norte. Victoria parcial del verde por 3 a 2 y con un hombre menos, lo que ya era épico pero aun faltaba lo mejor. El desgaste en ambos bandos había sido monstruoso, no solo por la exigencia futbolística sino también por la lluvia que obligaba a un esfuerzo extra. Los de Merlo no estaban dispuestos a conformarse con una derrota digna y continuaban con su asedio incansable. El verde sacudía con algún contraataque. Lamentablemente, a poco del final, luego de una combinación entre Pombo y Gallo, la Academia encontró el empate. Una gran desazón nos invadió a todos pero….. Pese a todo, en la tribuna los hinchas seguíamos alentando, todavía sin entender lo que estaba sucediendo. El premio nos llegó cuando, luego de un corner de Ulises Allende, el mágico “Polaco” Della Marchesina hizo de las suyas y con su melena acomodó la pelota dentro del arco, poniendo números finales a la victoria por 4-3, coronando unos de sus mejores partidos con la casaca albiverde. Los leales que se acercaron al oeste explotaban de alegría. Siendo sinceros, este relato no se acerca ni por asomo a los que fue el trámite real del partido. Un encuentro que lo tuvo todo, emoción, pasión y ficción en los pies del último ídolo del club del Bajo Belgrano. Una de las tantas crónicas se refirió de la siguiente manera acerca de esta obra maestra y a su director Néstor Rapa: “Ahí quedaron flotando las palabras de su técnico, que pregona un fútbol superofensivo y se hicieron carne, en los corazones de diez tipos que lograron hacer dos golazos en inferioridad numérica y remontar el resultado. Y casi emocionó a los más nostálgicos cuando, con el 3-4 en el bolsillo, dejó tres hombres arriba buscando el quinto”. Memorias de una tarde inolvidable para muchos de nosotros, y un homenaje a esos gigantes luchadores que tarde a tarde nos emocionaban a todos.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Liniers 1 – Excursionistas 1 (20.11.1999)

Hoy nos vamos a referir a un jóven del interior del país, que consumió fútbol desde su mas tierna infancia. En sus sueños albergó la esperanza de jugar en la Primera División, en un club grande de Buenos Aires, consagrarse y alcanzar la fama que lo catapulte a un futuro de gloria.
Damián Atilio Juárez, alias el Chavito, nació en 1982 en Lules, un pequeño pueblo de Tucumán. De chiquito ya comenzaba a despuntar el vicio de la pelota con sus amigos, en calles de tierra y en un pequeño club zonal.
Los avatares económicos y la evidente falta de progreso de su terruño, obligó a sus padres a emigrar a la Capital Federal en busca de un mejor porvenir. Consecuente con sus sueños, Damián decidió probar suerte en algún club de esos que veía por tele de chiquito. Luego de varios intentos fallidos, escuchó de una prueba en el Club Atlético Excursionistas del barrio de Belgrano. Hacia allí se dirigió, y en una acertada decisión, comunicó que se probaría de arquero, puesto en el que algunas veces se había desempeñado en el Norte. En virtud de que para ese puesto no se presentan muchos chicos, no importó demasiado su regular presentación. Damián fue fichado y así había cumplido una parte de sueño.
El Chavito comenzó a desandar el camino de las inferiores de Excursionistas, hasta que en el mes de Noviembre de 1999, su suerte cambió para siempre…..
Para la temporada 1999/2000, Excursio había armado un plantel con un par de figuras importantes. Antonio De Gregorio asumía el mando de DT, tras una exitosa campaña en el humilde San Martín de Burzaco. De allí se había traído a un jugador que con los años llegaría a ser un ídolo del Bajo Belgrano: Fabián Della Marchesina. También del sur llegó Ulises Abenamar Alliende y entre otros mas, se acercaron el exótico angoleño Da Silva, Gustavo Molini y Silvio Fuentes. El arranque para “Tony” De Gregorio fue relativamente irregular. Naufragando en la mitad de tabla (demasiado poco para las expectativas creadas), se tuvo que alejar de la conducción del plantel en la fecha 12, tras perder en Agronomía con Comunicaciones por 2-1. Posteriormente se hizo cargo la Subcomisión de Fútbol.
El arquero titular, el recordado Francisco Berscé, tuvo un entredicho en los vestuarios y fue expulsado. Durante la semana, su suplente Gabriel Frelier sufrió un problema físico que lo marginaba del próximo encuentro. Ya no quedaban mas alternativas que mirar muy hacia abajo en el semillero. El arquero de la quinta división, del cual no recuerdo el nombre, sería el elegido para afrontar semejante responsabilidad. Lo increíble estaría por suceder, dicho muchacho tuvo en la semana una actitud de indisciplina y fue marginado de la convocatoria. El siguiente arquero en la línea de sucesión en inferiores, pueden imaginarse todos quien era, el Chavito. Tras un irregular paso por las inferiores le llegaba su oportunidad en forma increíble a los 17 años de edad.
Algunos pensaron que la suerte de Excursionistas en ese partido ya estaba echada ante semejante infortunio, el arco cubierto por un arquero debutante de inferiores y la dirección técnica en manos de la Subcomisión de Fútbol.
Aquel 20 de Noviembre de 1999 fue un día templado, pero como siempre en La Tablada, con importantes ráfagas de viento. Con el equipo a punto de saltar a la cancha, un ex directivo que presenció la charla técnica recuerda haber llevado a los dos marcadores centrales hacia un costado del vestuario, y transmitirle una orden en forma tajante: “…deben impedir todo remate de larga distancia y rechazar cada centro que caiga en el área...”. El Chavito no gozaba de una estatura importante, apenas si arañaba el metro sesenta y cinco.
No fue un mal partido de Excursionistas, que salió decidido a presionar a Liniers en todos los sectores de la cancha y mantener el balón lo mas lejos posible de su área. El Chavito prácticamente no tuvo actividad en todo el primer tiempo, pero cuando el mismo se cerraba ocurrió lo peor… El cinco de Liniers, tras recibir un pase corto en mitad de cancha, dio un par de pasos al frente y sacó un tiro elevado, no fue furibundo ni al ángulo, fue hacia el área visitante. El arquerito vio venir el balón, pero los reflejos del sol en contra y la altitud que tomó el envío hicieron que sus cálculos fallaran. Nos agarramos la cabeza, pero increíblemente para nuestra suerte la pelota se estrelló de lleno en el travesaño. Todos suspiramos… pero el alivio duró poco, el rebote en el larguero dio de lleno en la espalda del golero y se introdujo mansamente en el arco. El Pepi Berscé que acompañaba los movimientos del Chavito desde el alambrado, elevó su mirada al cielo como buscando una respuesta. Las caras en las tribunas lo decían todo, algún que otro estúpido hasta se atrevió a reír ante el blooper. Otros desaforados insultaron al “arquero niño”. Los mas de nosotros mirábamos al suelo con resignación.
En el segundo tiempo, Excursio siguió buscando y encontró el empate con un certero remate de Fuentes. De ahí al final, solo fue rezar y rezar cada vez que Liniers cruzaba la mitad de la cancha. Hasta que el árbitro se apiadó de todos y dio por concluído el partido. El Chavito abandonó el estadio con una mirada triste, sintiendo que la responsabilidad lo había sobrepasado, pero el empate hizo que el trago no fuera tan amargo.
La fecha siguiente Berscé volvió a ocupar el arco, y el Chavito nunca más se volvió a atajar en el primer equipo.
Días más tarde asumió la dirección técnica un viejo jugador del verde: Néstor Rapa y ese plantel haría historia con una seguidilla de triunfos impresionante que lo dejaría al borde del ascenso, hasta que llegó el desastre de Comunicaciones, la invasión a la cancha y la quita de 21 puntos.
Nunca mas se supo nada de Damián “Chavito” Juárez. Algunos especulan que dejó el fútbol y volvió a Tucumán. Otros afirman haberlo visto jugar en una liga provincial del Chaco. Lamentablemente aquel sueño de juventud en Lules jamás llegaría a ser cumplido, tal vez la vida le cambió su sueño por otras alegrías.