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martes, 21 de abril de 2015

Una historia sobre Estadios.

Por Adrian Bollici
A través de sus 105 años de historia, el Club Atlético Excursionistas jugó en casi todos los estadios de los clubes directamente afiliados a AFA. No obstante en alguno de ellos, y por diferentes motivos, no ha vuelto a jugar en mucho tiempo. A continuación detallamos una breve reseña.

Viejo estadio de Estudiantes de La Plata.
Estudiantes de La Plata: han pasado 85 años desde que Excursio jugó en el viejo estadio Jorge Luis Hirschi ubicado en 1 y 57 de la ciudad de La Plata, fue en el año 1930 y el resultado fue una goleada por 6-0 por quien sería el sub-campeón de ese torneo.

Vélez Sarsfield: Otro antiguo estadio donde el verde no volvió a presentarse es el viejo Fortín de Liniers, la última vez fue en 1944 donde enfrentó a Estudiantes de Bs. As. que hizo de local allí, el resultado fue empate 2-2.

Estadio de Vélez Sarsfield
Banfield: El siguiente es el Francisco Sola, bautizado así por un controversial dirigente del Club Banfield, y fue en 1962 donde Excursio cayó 5-1 a manos del Taladro quien a la postre se coronaría campeón.
Antiguo estadio de la doble visera de Independiente.


Independiente: En 1963 el verde pisó por última vez el césped de la cancha de Independiente, ya lo había hecho en 1929 por el torneo de Primera División y ante una multitud, esta vez tenía enfrente al entonces humilde Arsenal de Sarandí, el partido fue por el torneo de Primera C, perdimos 4-1 y el autor del gol fue Guillermo Tuya de penal.

Colón: 1965 fue el año que el Barrio Eva Perón, más tarde bautizado Barrio Fonavi, viera por última vez a Excursionistas jugar en el Cementerio de Elefantes.

Boca Jrs.: Otro mítico reducto que hace mucho no ve brillar la albiverde es el de Boca Jrs., fue allí cuando en 1967 se enfrentaron Sp. Dock Sud y Excursionistas, saliendo el verde airoso por 3-2 con goles de Alves de Souza (2) y Obdulio López.

Unión: Un año más tarde Excursio hizo su última presentación en la campo de juego de Unión de Sta. Fe con una derrota por 2-0.
Cilindro de Avellaneda de Racing CLub.

Racing Club: También en 1968 el verde viajó hasta Avellaneda para enfrentar a Temperley en el estadio Juan Domingo Perón cancha del Racing Club, el resultado fue empate 1-1 gol de Rubén Nario.

Ferrocarril Oeste: En 1970 Excursio se trasladó hasta Caballito para disputar su partido con Ferro en el viejo estadio de la Av. Avellaneda.

En 1972 se presentó por última vez a la cancha de Alte. Brown y en 1980 el fixture lo mandó a enfrentar a Barracas Central en el Palacio Tomás Adolfo Ducó de Huracán.
En 1985 otra vez el Docke hizo de local en otro estadio, y fue así que se dieron cita en la vieja cancha de Lanús donde vencimos 2-1 con goles de José González.
Casi 19 años han pasado desde que Excursio jugó en la cancha de Arsenal, fué en 1986 cuando el verde se impuso por 1-0 a los de Sarandí. Un año después realizó la última visita al estadio de Muñiz.
A partir de aquí para los que están cercanos a los 40 años de edad, la historia es un poco más conocida.
En 1989 jugamos la final del octogonal contra Ituzaingó en cancha de Morón y esa fue la despedida de ese estadio, ya que años más tarde fue demolido.
El Coloso del Parque Independencia cobijó al verde en un partido contra Argentino de Rosario en 1990.
Ese mismo año pero en el mes de setiembre todo el pueblo del Bajo Belgrano recuerda con gran satisfacción el día que tiñó de verde y blanco las tribunas de la cancha de Defe.
Otros estadios que hace tiempo no visitamos son: Chacarita Jrs., Victoriano Arenas, Los Andes, Armenio, River Plate, Sarmiento, Claypole, Comunicaciones, Argentinos Jrs., Tigre, San Lorenzo, Dep. Merlo, Rosario Central, etc...
Ahora volviendo a la actualidad, en los próximos días el verde volverá a jugar en el estadio de Pampa y Miñones después de más de un año sin hacerlo por las obras que se realizaron. Muchas veces por diferentes motivos el verde debió hacer de local en otros reductos, la primera vez fue en 1940 y estuvo 8 meses sin jugar en el Bajo, el motivo fue una remodelación del campo de juego.
El campeonato de 1970 prácticamente no lo jugó en Belgrano, hizo de local en otras canchas pero lo más llamativo fue que jugó de local en el ACIR (Asociación Cooperadora del Instituto de Rehabilitación) ubicado en el Bajo Belgrano y que no era un estadio de fútbol. Otro año donde Excursio hizo de local en cualquier cancha durante casi todo el certamen fue el fatídico 1972.
Viejo Gasómetro de San Lorenzo.
No podemos dejar de mencionar un escenario que ocupa un lugar importante en la historia de nuestro club, donde vivimos momentos de alegría sublime y de tristezas profundas, me refiero al histórico Viejo Gasómetro del Club San Lorenzo de Almagro. En el ya legendario estadio de Av. La Plata el verde alcanzó la cima cuando venció a Talleres RE en 1924 y ascendió a Primera División, y también fue donde una multitud de hinchas acompañaron al equipo en la tarde de 1976 cuando perdimos la posibilidad del ascenso a manos de Arg. de Quilmes. Además de estos dos encuentros trascendentales en este terreno se disputaron infinidad de batallas a través de nuestra extensa historia.
Quedan en el tintero canchas por visitar como algún estadio de la ciudad de Córdoba, el Único de La Plata, o el Nuevo Francisco Urbano de Dep. Morón, otros que han sido completamente remodelados como el de Chacarita Jrs., Villa San Carlos o Lanús, y finalmente queda pendiente el de Atlas, que ojalá nunca lo tengamos que visitar.

martes, 6 de septiembre de 2011

Independiente 10 – Excursio 2 (22.09.1929)

Mi nombre es Sebastián Caviglia*. Nací en 1916 en el Bajo de Belgrano. En esa época no existía allí institución alguna como comisaría o escuela. Solo estaba el Club Atlético Excursionistas, que desde 1911 tenía su solar en el predio de Pampa y Miñones.
Cuando Excursio aún no había sido presa de los malos augurios era un club normal. En mi época le ganamos una final a Talleres de Escalada en cancha de San Lorenzo, y ascendimos a Primera División. Terminaba el año 1924 y era como caminar sobre las nubes en el cielo. Imaginen mis ansias por enfrentar al año siguiente a los grandes clubes del fútbol argentino.
En 1925 el verde debutó en la liga más importante, y la campaña fue mucho más que aceptable. Ocupó la mitad de tabla compitiendo con equipos de gran poderío. En esos días medimos fuerza con el Racing Club campeón invicto, que contaba entre sus filas con Ochoa y Perinetti, y rescatamos un empate en el viejo Gasómetro que lucía totalmente colmado.
En 1927 y 1928 cosechamos dos empates con Boca Jrs. en Pampa y Miñones, mientras que en 1929 perdimos 1-2 en La Boca, resultado que para la época fue comentado como épico.
Eran años dorados en que enfrentábamos rivales gigantescos y que en la cancha del Bajo Belgrano se hacían chiquitos.
El 4 marzo de 1928 todas las radios relataban el partido Independiente-Peñarol donde se habían dado cita 60.000 espectadores. Ese día se inauguraba el estadio de La Doble Visera, una mole de cemento gigante, única en Sudamérica. Nuestra imaginación no daba para figurarnos semejante obra. Habíamos estado en canchas abarrotadas con 10.000, 20.000 y hasta 40.000 personas, pero ese estadio era algo diferente a lo que habíamos visto hasta el momento.
En el torneo del ´28 no nos tocó ir a Avellaneda, pero le ganamos a Independiente en el Bajo 1-0 con gol de Carassa en una actuación memorable. En ese torneo el equipo rojo perdió solo 5 partidos.
Para visitar el nuevo estadio tuve que esperar hasta el año siguiente. Por suerte el domingo 22 de setiembre 1929, el fixture nos mandaba a enfrentar a los diablos rojos en su nueva casa. Durante mucho tiempo esperé por ese acontecimiento, y no me lo iba a perder de ninguna manera. Temprano me fui al club para ver como podía colarme entre los jugadores. Me ofrecí para cargar unos bolsos, y Pedro Tilhet, el gran capitán y mi ídolo en aquel momento me dijo "Pibe vos lleva mi bolso, que nadie lo toque". Esas increíbles palabras fueron como una orden para mi. Además de habilitarme a viajar hasta Avellaneda, podría entrar a la cancha con los jugadores!!!!!
Primero tomamos el tren y después el tranvía, cruzando toda la ciudad. Almorzamos un plato de fideos con tuco, en el viejo Restaurant El Puente en Pedro de Luján y Vieytes, para luego cruzar el Riachuelo, donde varios niños se bañaban disfrutando de una hermosa tarde primaveral.
Una cuadra antes de llegar a la cancha, nos detuvimos a contemplar el estadio. De afuera infundía un temor reverencial. Parecía un viejo coliseo de la antigüedad clásica. Los jugadores miraban en silencio. Tilhet, al verlos les dijo "Miren la cancha muchachos. No vaya a ser que una vez adentro se me vayan a abatatar...". Pero no terminó de decir la frase que Ernesto Belis le contestó "Avise si se cree que nos vamos a asustar por tan poca cosa! Con cemento o sin cemento van a morder el polvo otra vez estos rojos, que solo saben hacer firuletes."
Después de ese diálogo no hablaron más. A medida que nos acercábamos, la construcción faraónica era cada vez más grande. Para mi, que recién había cumplido 13 años, era un sueño estar allí.
Los jugadores se dirigieron a los vestuarios para cambiarse, mientras yo aproveché el tiempo para dar una vuelta por las galerías. Había una pared llena de copas y fotos de jugadores de antes. Dos hombres pintaban una pared, y el juez del partido se sacaba unas fotos con un hombre bajito y gordo, algún dirigente pensé. Como todos saludaban efusivamente a ese hombre, decidí seguirlo a través de un pasillo hasta una habitación grande, sobre la puerta se leía un cartel que rezaba Vestuario Local. Me sorprendí al verlo sacar unos botines de su bolso y una remera colorada. Al mismo tiempo otro hombre, bien vestido de traje y sombrero y un gran reloj brillante colgando de su bolsillo, entró al vestuario y logré escuchar este diálogo:
-¿Que tal Chancha, como andás para hoy?
-Y más o menos, acá hablamos con los muchachos que estamos necesitando un aumento, los 10 pesos no alcanzan.
-Muchachos ahora no tenemos guita, con esto del estadio nuevo ya no nos queda un mango! Si quieren les pago 2 pesos por gol, y si no les gusta juego con los pibes de la reserva.
-Bueno presi, mire que le tomamos la palabra, además a estos de Excursionistas se la tenemos jurada del año pasado.

En un segundo entendí todo, el hombre gordo y petiso, ahora vestido de jugador de fútbol, no era otro que la Chancha Seoane y el otro era el presidente del club de Avellaneda Pedro Canaveri.
Volví rápido a nuestro vestuario. No sabía si contarle a Pedro lo que había escuchado. ¿Sería importante para la estrategia del equipo o solo lograría ponerlos mas nerviosos?
Decidí que lo mejor sería mantener mi boca cerrada.
Pasados 15 minutos, el verde estaba presto a saltar al campo de juego, Pedro dio la charla final y se encaminaron al túnel. Un murmullo invadió nuestros oídos hasta hacerse ensordecedor. Yo entré a la cancha de la mano de mi ídolo y no me podía mover. Estaba paralizado ante semejante espectáculo. Pensé que era por mis 13 años, pero no tardaría mucho en entender que era algo que le podía suceder a cualquiera.
Tilhet estrechó la mano del árbitro y del capitán local, mientras se intercambiaron los banderines. Me senté muy cerca del túnel junto a otros pibes que hinchaban por Independiente. Pedro se acercó al trote y me dio el banderín. Los pibes me miraron en forma extraña y yo les dediqué una sonrisa.
Iniciado el partido en un ataque del verde, Belis no logra conectar un centro, y Paganelli toma la pelota despidiendo un disparo a media altura venciendo a Sangiovanni, el golero rojo. Nadie lo podía creer. Hice un esfuerzo supremo para no gritar el gol pero mi sonrisa supongo que me
delataba.
Asi como minutos antes el aliento era ensordecedor ahora el silencio era tenebroso. Los jugadores rojos, ajenos a estas sensaciones, tomaron la pelota y sacaron del medio rápidamente. Los siguientes 10 minutos fueron un monólogo brutal. Eran malabaristas de la pelota, pase, centro y gol, taco, pique y gol. Una gran marea roja se nos venía encima, sin piedad. La Chancha Seoane convirtió dos goles. Lalín, Pérez, Paolinetti y Taccone en contra, completaron los seis goles que hizo Independiente en el primer tiempo. El verde pudo marcar uno mas, también faena de Paganelli.
Ya en el vestuario en el entretiempo con el 2-6, Pedro tomó la palabra y les dijo "Muchachos no importa el resultado tenemos que ser caballeros ante todo, se dieron cuenta de lo que les decía yo?” Hacía referencia a la advertencia que les había lanzado al llegar al estadio.
Solo Fortunato Grimoldi, el gran arquero que un año después sería tapa de El Gráfico, confesó: "A mi me mató la curiosidad. Yo me la pasaba mirando las tribunas de cemento y los rojos aprovechaban la distracción para hacerme ir a la huevera..."
El segundo tiempo fue insoportable. Los rojos corrieron hasta que llegaron a marcar 10 goles, mientras el griterío en las gradas era infernal. El incremento salarial pactado por Seoane en la previa estaba mas que asegurado.
Una vez terminado el encuentro iniciamos el viaje de vuelta junto a los jugadores. El presidente Julio Ferraris contrató un carrito. Lo cargamos entre todos, en silencio, con bolsos y otros bártulos. Al pasar por un puente improvisado sobre el Riachuelo, para colmo de males, se rompió un eje del mismo, dejándolo inutilizable. El presidente obligó a Grimoldi y Taccone a servir de cuarteadores hasta alcanzar el tranvía.
Volví muy tarde a casa y guardé el banderín de Independiente, que conservé durante toda mi vida. A pesar de la derrota no estaba triste, había vivido una tarde que sería imposible de olvidar.
Ya no sigo mas en esta tierra. Me fui hace unos años cuando mi corazón dijo basta. Nunca deje de seguir a Excursio. Aunque ahora lo aliento desde el cielo, mi corazón esta ahí, junto al césped y la pelota, en Pampa y Miñones con la verde y blanca.
* El personaje de la nota es ficticio, pero la historia relatada es real.