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viernes, 27 de septiembre de 2024

16ta. Cañuelas FC - Excursionistas

 









16ta. Cañuelas FC - Excursionistas.
Mañana sábado 28 de setiembre Excursionistas visitará a Cañuelas FC en el estadio "Jorge Alfredo Arín" por 16ta. fecha del Torneo Clausura de Primera B 2024.
Este será el enfrentamiento nro. 36 entre estos dos clubes. El historial marca que jugaron 35 partidos, Excursio ganó 14, empató 12 y perdió 9.
En condición de visitante el verde jugó 18 partidos, ganó 8, empató 5 y perdió 5.
La última vez que se enfrentaron siendo Cañuelas local fue el 24/02/20, el verde se impuso por 2 a 1 con goles de Benítez Villalba y Fassione en contra, éste encuentro se disputó en el estadio de Talleres RE. La última victoria del verde en Cañuelas data del 13/03/15 por 1 a 0 gol de Gorosito.
El local llega de perder 2 a 1 con Acassuso y Excursionistas de golear a Laferrere por 4 a 0.
En el presente torneo Cañuelas se encuentra apremiado por escaparle al descenso y Excursionistas tratará de extender su racha y alcanzar un lugar en el torneo reducido.
El árbitro del partido será Adrián Núñez, solo nos dirigió un partido en el Torneo de Primera C del año 2023 contra Atlas, donde el verde venció 4 a 2 con goles de Barrios (2), Galeano y Alveira.

lunes, 14 de mayo de 2012

Excursionistas 0 - Deportivo Español 0 (7.10.1978)

Por Marcos Damián Tricarico.
Por aquellos días perduraban aún los ecos de la final del Campeonato Mundial de 1978 ganada por Argentina ante Holanda por 3 a 1; ficticia alegría en tiempos de profundo dolor y horror. El campeonato de la Primera C albergó a uno de los equipos que por eficacia, cantidad de puntos y goles (118) quedó como uno de los récords del fútbol argentino: Talleres de Remedios de Escalada. El equipo del sur fue un digno campeón de punta a punta, muy a pesar del esfuerzo de Dep. Morón y Dep. Español por alcanzarlo. Excursio dio batalla hasta donde pudo e incluso fue uno de los pocos que, en el Bajo Belgrano, venció al equipo tallarín por 3 a 2. El Verde no desentonó en ese torneo aunque no le alcanzó para luchar por el título. Encaramado siempre entre los seis primeros, pero lejos de la pelea grande, recibía en Pampa y Miñones al “Dipurtivu”, un equipo que llegaba necesitado de los dos puntos, para seguir soñando con un ascenso que se le venía negando. Era una tarde nublada, gris, en un país carente de sol. Español contaba con figuras de la talla de Pedro Catalano, que con el tiempo llegaría a convertirse en el legendario arquero que también jugó en Primera División para los gallegos, con los defensas Fleitas, Leandro y José Luis Pérez, que en 1981 jugó para el verde, y en el ataque un morocho nro. 9 de apellido Moreno y un tal Garrafa, que también vistió nuestra camiseta en 1982, y que además fuera suplente en el ’75 en el equipo de San Telmo que ascendió a primera. Recuerdo que como siempre no eran muchos los hinchas de Español, aunque venían entusiasmados tanto por la posibilidad del ascenso, como por haber escriturado el predio del Bajo Flores, tal como lo anunciaba el vendedor del diario “El Faro de España” en la mismísima puerta de entrada del club. Esto marca a las claras la cordialidad nunca reconocida de nuestro club. El partido lo transmitió la vieja LS 6 Radio del Pueblo, con los relatos de Ricardo Aldao dado que el legendario don José Félix del Alcazar, el que después de cada gol decía “casacas rojas españolistas” había fallecido poco tiempo atrás. Excursio, duro, difícil y bravo de local buscaba arruinarle al visitante el sueño de campeón. Y así fue, Excursio siempre tuvo la iniciativa, fue férreo en la defensa con un Suárez inexpugnable, con un Luna impasable, con Javier Gador como 9 pero que extrañaba las gambetas de Jorge Villagra “Villagrita”, que semanas antes había sido comprado por Atlanta para jugar en la A. Así y todo el Verde siempre fue a buscar el partido, demostrando el porque de su bravura a la hora de jugar como local. El trámite del partido fue de pierna fuerte; cada pelota se jugaba como si fuera la última, aunque siempre con la sensación de que Excursio era un poco mejor, pero no lo suficiente como para inclinar la balanza a su favor. El 0 a 0 no se movió y el final sólo consiguió quitarle brillo a un partido intenso, en donde Español perdió toda chance de campeonar, y Excursio la posibilidad de acercarse a un cuarto puesto que finalmente conseguiría al culminar el torneo.

sábado, 10 de marzo de 2012

Excursionistas 1 - Almagro 2 (7.12.1985) Parte 2

Por Marcos Damián Tricarico.
La hora de la verdad llegaba al Bajo Belgrano; más allá del mal tiempo reinante y de las condiciones del campo de juego, todo estaba dado para que Excursionistas pasara los cuartos de final y prosiguiera su camino en búsqueda de su tradicional lugar: la Primera “B”. Mucho público de uno y otro bando, como suele suceder en todo clásico, con gran colorido en las tribunas y mucho fervor en los cánticos de aliento. Los “leales”, sin importar la pobre imagen que había dado el “Verde” en José Ingenieros, llegábamos con confianza e ilusión ya que, aún con el empate, se aseguraba el pasaje a la siguiente ronda. Por lo visto aquella tarde, no siempre tener dos resultados a favor es sinónimo de objetivo cumplido; lo digo ya que en ocasiones nos preguntábamos por qué nos tocaba estar obligados a un solo resultado y el rival a dos; y en otras por qué no teníamos la chance de definir la serie en condición de local. En fin, lo cierto y concreto es que a lo largo del tiempo, nos sucedieron todas las probabilidades de definición, y las mismas se nos escurrieron como agua entre las manos, al igual que en ésta, ya que el agua no faltó a la cita, puesto que la lluvia que cayó sobre gran parte del partido fue muy intensa. Pensábamos que la actitud calculadora que tuvo Excursionistas en el partido de ida, se debía exclusivamente al carácter de jugar de visitante, y que no era un sistema de juego a implementarse en la serie. El “Verde” se equivocó en querer llevar a cabo nuevamente el mismo sistema táctico, dado que permitió dejar venir a un Almagro necesitado y obligado; tanto lo dejó venir que el visitante paulatinamente fue ganando la posesión del terreno y la pelota. Lentamente el trabajo realizado por Mazariche, (¿lo recuerda?) y Ruiz en el mediocampo, más los desplazamientos ofensivos de Horvath (¿le resulta conocido?) y de un ignoto Omar Catalán, que tres años después pasaría a la historia grande del Racing Club, convirtiendo el gol con el que la “Academia” conquistara la Supercopa, fue cimentando el triunfo “tricolor” que lograría con goles de Horvath de penal y de Omar Catalán, éste último luego de un grosero e imperdonable error de Julio Panelo, del quien no se tenía el mejor de los recuerdos tras su actuación dos años antes en la final con Talleres en Escalada. La jugada fatídica se produjo cuando el zaguero intentó jugar para atrás una pelota que tenía muchas probabilidades de quedarse frenada en el barro, como finalmente ocurrió y a la que se le conjugaron la salida tardía del arquero Quiroga y la velocidad del mencionado Catalán. Allí todo acabó, más allá del penal convertido por Saa y del descuento otorgado por el árbitro. La nueva decepción se daba la mano otra vez con una historia repetida; las broncas y los análisis futboleros estuvieron por doquier en el patio del “cabildo,” y se vieron alterados por fuerte reproches efectuados al zaguero Panelo, quien malamente pretendió repeler el mismo aduciendo estar bajo los síntomas de un shock nervioso, que no justifiqué en aquel momento ni aún hoy justifico.

jueves, 1 de marzo de 2012

Almagro 0 - Excursionistas 0 (4.12.1985) Parte 1

Por Marcos Damián Tricarico.
La etapa regular del campeonato de la Primera “C” había concluído. Defensa y Justicia lograba coronarse campeón, por ende, obtuvo el ascenso a la Primera “B” merecidamente. Se abría paso pues, al tradicional octogonal, que salía en la búsqueda del acompañante del “Halcón de Varela”; ocho equipos comenzaban dicha etapa con la idea de darle forma de ascenso a sus sueños. Como no podía ser de otra manera, dentro de ellos estaba nuestro querido Excursionistas. El equipo de Oscar “Nene” Gómez y Perfecto Rodríguez había terminado el torneo con 51 puntos al igual que Tristán Suárez y Deportivo Armenio. Pero por diferencia de gol quedó ubicado en el tercer puesto de la tabla, un hecho más que saliente ya que para la definición en las respectivas fases de este petit-torneo, a igualdad de puntos y goles correría tal ventaja deportiva. Todo estaba dado como para llegar a una final como la del ’83 con Talleres de Escalada, pero con el deseo que el resultado esta vez fuera muy distinto. Las ubicaciones en la tabla general determinaron que el cruce en cuartos de final sea con ¡Almagro!; sí, justo con el “tricolor” de José Ingenieros al cual siempre nos costaba ganarles. En esta ocasión contábamos con la esperanza de pasarlos, ya que por primera vez les habíamos ganado en el “Bajo” por 1 a 0 con gol del “Tano” José Di Rissio. De todas formas, era un clásico y como tal siempre el resultado está abierto; por ello y con enorme expectativa, los “leales” concurrimos al estadio de Almagro llenando gran parte de la popular visitante, muy a pesar de jugarse en un día de semana. El partido en sí no dio para comentario alguno porque fue aburrido y sin emociones; parecían jugar ambos a “no jugar”, con un local que quería y no podía y un Excursio que podía pero que se conformaba con el empate, sabiendo que la vuelta se jugaría en “Pampa y Miñones” y que corría con la ventaja deportiva. El aliento fue constante, como también los cánticos cruzados con la hinchada local que invitaban a un encuentro en el puente de Víctor Hugo y General Paz, y recordar de ese modo “viejos tiempos”; usted me entiende ¿no?. La manera irónica de jugar del uruguayo Méndez Pereira, el arquero de Almagro, y la pasión que de por sí genera solamente Excursionistas nos mantuvo con energía durante un segundo tiempo malísimo; tan es así que la única situación de gol que se produjo en todo ese período fue un centro que Rubén Saá desperdició estando solo, solito y solo, en medio del área y de cara al arco en el que todos estábamos apostados. Al errarle olímpicamente a la pelota, el inolvidable “Polaco” José Arnaldo Yasbak, “el viejo de Manliba”, vociferó con su timbre de voz particular “¡TIZAAAAAAAAAAAAAAAA!”. Después de dicha jugada, nada más quedó por reflejar; el partido se fue sin siquiera dejar motivo para comentario alguno, salvo el recuerdo de esta singular jugada que, tres días después en la revancha, sería recordada con enorme decepción por ser lo que no fue y por no lograr evitar lo que si fue.

martes, 20 de septiembre de 2011

Tiro Federal 3 – Excursio 1 (28.4.1945)


Pedro Tilhet nació el 25 de enero de 1898 en la Rep. Oriental del Uruguay. No sabemos con exactitud cuándo arribó al puerto de Buenos Aires. Tampoco como terminó instalándose en el barrio de Belgrano, pero desde muy pequeño desparramó su fútbol por los Bosques de Palermo.
Allá por el año 1915, Pedro Tilhet con 17 años de edad jugaba en Defensores, equipo que abandonó en 1917 luego de obtener el ascenso a Primera, para vestir hasta la eternidad la casaca verde y blanca.
El arribo se produjo una tarde en la que don Antonio Masciotra fue a la cancha de Defensores, a observar dos jugadores por los que tenía interés nuestro club: Gelfi y Cassamayor. Esa misma tarde don Masciotra conoció en persona a Pedro Tilhet.
El domingo siguiente, Pedro y su inseparable amigo Morrone, se colaban a nuestra cancha para poder despuntar el vicio del fútbol junto a uno de nuestros jugadores, nos referimos al arquero Ernesto Danieletti.
Masciotra observaba desde lejos la excelente forma en que Pedro le pegaba al balón y que lo hacía descalzo. Morrone se le acercó a Masciotra y le dijo: "Oiga Rubio, allí está el Oriental que anda medio enojado con los de Defensores, porqué no aprovecha y le habla".
Masciotra se acercó para hablar con Pedro, pero éste al verlo, creyendo que iba a ser reprendido por estar en la cancha se dispuso a saltar el alambrado. Morrone lo frenó diciéndole "Pateá Pedro que te dejan". Esta fue la primera vez también que salió caminando por el portón de la calle Pampa.
Pedro Tilhet con el tiempo se transformaría en el alma mater de nuestro cuadro.
El domingo siguiente Masciotra programó un partido amistoso para poder observar en competencia al uruguayo. Alistó dos escuadras y anunció que se disputarían 11 medallas por el Campeonato "Bilz". En uno de esos cuadros hizo jugar a Tilhet.
Allí es donde se convence definitivamente Masciotra de conseguir el pase, aunque los de Defensores no querían saber nada. Esto produjo serias discusiones entre las dos entidades, por lo que hubo que remitirse a un tribunal superior.
La Asociación de Fútbol resolvió el entredicho haciendo firmar a Pedro Tilhet para Excursionistas.
Así, en 1918, debutó en nuestro club en la División Intermedia contra Sp. Palermo. El resultado fue un empate 3 a 3 siendo Pedro el autor de uno de los goles.
La intención de Tilhet era jugar uno o dos partidos, pero el destino hizo que no se separara más de nuestro club.
Pasaron los años y en 1924 Excursio disputa la final contra Talleres RE, por el ascenso a Primera División en el Viejo Gasómetro de Av. La Plata. Tilhet marcó un gol histórico que le permitió a los verdes, alcanzar la máxima categoría del fútbol vernáculo.
En 1925 la Asoc. Amateur Argentina organiza una serie de partidos amistosos por Chile. Pedro es convocado para formar parte del Seleccionado Argentino a pesar de ser uruguayo. Los resultados fueron un éxito rotundo, ya que era la primera vez que un equipo argentino lograba salir invicto del país trasandino.
Con el correr de los años se transformó en el gran capitán del equipo, y casi un técnico dentro del campo de juego. Leyendo las crónicas de los partidos encontramos notas destacadas de su altruismo. Por ejemplo pateaba adrede penales afuera si la sanción provenía de un error del árbitro, o invitaba a algún jugador del propio equipo a abandonar el campo de juego, si se propasaba en alguna acción violenta.
Jugó en Excursionistas ininterrumpidamente desde 1918 hasta 1936. Fueron 18 años donde vivió de todo en los tiempos mas gloriosos de nuestra institución. Pero el destino le tenía reservado una hazaña más….
Luego de alejarse de la práctica activa del fútbol continuó siendo el director técnico del equipo hasta 1950. Pero el 28 de abril de 1945, sucedió un hecho que lo iba a catapultar a la categoría de mito. Por la quinta fecha de ese año Excursio enfrentó a Tiro Federal en la ciudad de Rosario. El plantel debía juntarse en la estación Retiro para tomar el tren, pero la preocupación iba en aumento a medida que el tiempo transcurría y aún faltaba un componente. El jugador Maraviglia no aparecía, pero como ya se había hecho demasiado tarde los dirigentes decidieron partir. Muchos años después nos enteramos por una confidencia familiar, que el gran Maraviglia se había ausentado por tener una fija en el hipódromo de La Plata.
Ante este percance decidieron que Pedro Tilhet, con sus 47 años a cuestas, ocupara la posición de zaguero central. Desde luego que el “gran capitán” no se negó. La mejor actuación de Tiro Federal le valió el triunfo por 3 a 1. Pero había mas… En el segundo tiempo el arquero Vega de Excursionistas es expulsado por agresión. Los rosarinos llevaban peligrosos ataques y amenazaban con llenar el arco de goles. Ahí don Pedro Tilhet decidió ocupar el arco siendo su actuación mas que meritoria. Todos increíbles síntomas de su amor por el verde y su camiseta.
A los 47 años el mago de Pampa y Miñones, había ocupado todos los puestos dentro de la cancha y muchos de los que están afuera. Pasó a la inmortalidad el 14 de Diciembre de 1963. Su corazón se quedó y permanece en Pampa y Miñones hasta el día de hoy. Seguir su ejemplo, con su desinteresado y abnegado amor por el club, es una obligación para todos los que nos hacemos llamar hinchas del verde.
Un verdadero prócer de Excursionistas, el club de sus amores al que le dedicó toda su vida.

martes, 6 de septiembre de 2011

Independiente 10 – Excursio 2 (22.09.1929)

Mi nombre es Sebastián Caviglia*. Nací en 1916 en el Bajo de Belgrano. En esa época no existía allí institución alguna como comisaría o escuela. Solo estaba el Club Atlético Excursionistas, que desde 1911 tenía su solar en el predio de Pampa y Miñones.
Cuando Excursio aún no había sido presa de los malos augurios era un club normal. En mi época le ganamos una final a Talleres de Escalada en cancha de San Lorenzo, y ascendimos a Primera División. Terminaba el año 1924 y era como caminar sobre las nubes en el cielo. Imaginen mis ansias por enfrentar al año siguiente a los grandes clubes del fútbol argentino.
En 1925 el verde debutó en la liga más importante, y la campaña fue mucho más que aceptable. Ocupó la mitad de tabla compitiendo con equipos de gran poderío. En esos días medimos fuerza con el Racing Club campeón invicto, que contaba entre sus filas con Ochoa y Perinetti, y rescatamos un empate en el viejo Gasómetro que lucía totalmente colmado.
En 1927 y 1928 cosechamos dos empates con Boca Jrs. en Pampa y Miñones, mientras que en 1929 perdimos 1-2 en La Boca, resultado que para la época fue comentado como épico.
Eran años dorados en que enfrentábamos rivales gigantescos y que en la cancha del Bajo Belgrano se hacían chiquitos.
El 4 marzo de 1928 todas las radios relataban el partido Independiente-Peñarol donde se habían dado cita 60.000 espectadores. Ese día se inauguraba el estadio de La Doble Visera, una mole de cemento gigante, única en Sudamérica. Nuestra imaginación no daba para figurarnos semejante obra. Habíamos estado en canchas abarrotadas con 10.000, 20.000 y hasta 40.000 personas, pero ese estadio era algo diferente a lo que habíamos visto hasta el momento.
En el torneo del ´28 no nos tocó ir a Avellaneda, pero le ganamos a Independiente en el Bajo 1-0 con gol de Carassa en una actuación memorable. En ese torneo el equipo rojo perdió solo 5 partidos.
Para visitar el nuevo estadio tuve que esperar hasta el año siguiente. Por suerte el domingo 22 de setiembre 1929, el fixture nos mandaba a enfrentar a los diablos rojos en su nueva casa. Durante mucho tiempo esperé por ese acontecimiento, y no me lo iba a perder de ninguna manera. Temprano me fui al club para ver como podía colarme entre los jugadores. Me ofrecí para cargar unos bolsos, y Pedro Tilhet, el gran capitán y mi ídolo en aquel momento me dijo "Pibe vos lleva mi bolso, que nadie lo toque". Esas increíbles palabras fueron como una orden para mi. Además de habilitarme a viajar hasta Avellaneda, podría entrar a la cancha con los jugadores!!!!!
Primero tomamos el tren y después el tranvía, cruzando toda la ciudad. Almorzamos un plato de fideos con tuco, en el viejo Restaurant El Puente en Pedro de Luján y Vieytes, para luego cruzar el Riachuelo, donde varios niños se bañaban disfrutando de una hermosa tarde primaveral.
Una cuadra antes de llegar a la cancha, nos detuvimos a contemplar el estadio. De afuera infundía un temor reverencial. Parecía un viejo coliseo de la antigüedad clásica. Los jugadores miraban en silencio. Tilhet, al verlos les dijo "Miren la cancha muchachos. No vaya a ser que una vez adentro se me vayan a abatatar...". Pero no terminó de decir la frase que Ernesto Belis le contestó "Avise si se cree que nos vamos a asustar por tan poca cosa! Con cemento o sin cemento van a morder el polvo otra vez estos rojos, que solo saben hacer firuletes."
Después de ese diálogo no hablaron más. A medida que nos acercábamos, la construcción faraónica era cada vez más grande. Para mi, que recién había cumplido 13 años, era un sueño estar allí.
Los jugadores se dirigieron a los vestuarios para cambiarse, mientras yo aproveché el tiempo para dar una vuelta por las galerías. Había una pared llena de copas y fotos de jugadores de antes. Dos hombres pintaban una pared, y el juez del partido se sacaba unas fotos con un hombre bajito y gordo, algún dirigente pensé. Como todos saludaban efusivamente a ese hombre, decidí seguirlo a través de un pasillo hasta una habitación grande, sobre la puerta se leía un cartel que rezaba Vestuario Local. Me sorprendí al verlo sacar unos botines de su bolso y una remera colorada. Al mismo tiempo otro hombre, bien vestido de traje y sombrero y un gran reloj brillante colgando de su bolsillo, entró al vestuario y logré escuchar este diálogo:
-¿Que tal Chancha, como andás para hoy?
-Y más o menos, acá hablamos con los muchachos que estamos necesitando un aumento, los 10 pesos no alcanzan.
-Muchachos ahora no tenemos guita, con esto del estadio nuevo ya no nos queda un mango! Si quieren les pago 2 pesos por gol, y si no les gusta juego con los pibes de la reserva.
-Bueno presi, mire que le tomamos la palabra, además a estos de Excursionistas se la tenemos jurada del año pasado.

En un segundo entendí todo, el hombre gordo y petiso, ahora vestido de jugador de fútbol, no era otro que la Chancha Seoane y el otro era el presidente del club de Avellaneda Pedro Canaveri.
Volví rápido a nuestro vestuario. No sabía si contarle a Pedro lo que había escuchado. ¿Sería importante para la estrategia del equipo o solo lograría ponerlos mas nerviosos?
Decidí que lo mejor sería mantener mi boca cerrada.
Pasados 15 minutos, el verde estaba presto a saltar al campo de juego, Pedro dio la charla final y se encaminaron al túnel. Un murmullo invadió nuestros oídos hasta hacerse ensordecedor. Yo entré a la cancha de la mano de mi ídolo y no me podía mover. Estaba paralizado ante semejante espectáculo. Pensé que era por mis 13 años, pero no tardaría mucho en entender que era algo que le podía suceder a cualquiera.
Tilhet estrechó la mano del árbitro y del capitán local, mientras se intercambiaron los banderines. Me senté muy cerca del túnel junto a otros pibes que hinchaban por Independiente. Pedro se acercó al trote y me dio el banderín. Los pibes me miraron en forma extraña y yo les dediqué una sonrisa.
Iniciado el partido en un ataque del verde, Belis no logra conectar un centro, y Paganelli toma la pelota despidiendo un disparo a media altura venciendo a Sangiovanni, el golero rojo. Nadie lo podía creer. Hice un esfuerzo supremo para no gritar el gol pero mi sonrisa supongo que me
delataba.
Asi como minutos antes el aliento era ensordecedor ahora el silencio era tenebroso. Los jugadores rojos, ajenos a estas sensaciones, tomaron la pelota y sacaron del medio rápidamente. Los siguientes 10 minutos fueron un monólogo brutal. Eran malabaristas de la pelota, pase, centro y gol, taco, pique y gol. Una gran marea roja se nos venía encima, sin piedad. La Chancha Seoane convirtió dos goles. Lalín, Pérez, Paolinetti y Taccone en contra, completaron los seis goles que hizo Independiente en el primer tiempo. El verde pudo marcar uno mas, también faena de Paganelli.
Ya en el vestuario en el entretiempo con el 2-6, Pedro tomó la palabra y les dijo "Muchachos no importa el resultado tenemos que ser caballeros ante todo, se dieron cuenta de lo que les decía yo?” Hacía referencia a la advertencia que les había lanzado al llegar al estadio.
Solo Fortunato Grimoldi, el gran arquero que un año después sería tapa de El Gráfico, confesó: "A mi me mató la curiosidad. Yo me la pasaba mirando las tribunas de cemento y los rojos aprovechaban la distracción para hacerme ir a la huevera..."
El segundo tiempo fue insoportable. Los rojos corrieron hasta que llegaron a marcar 10 goles, mientras el griterío en las gradas era infernal. El incremento salarial pactado por Seoane en la previa estaba mas que asegurado.
Una vez terminado el encuentro iniciamos el viaje de vuelta junto a los jugadores. El presidente Julio Ferraris contrató un carrito. Lo cargamos entre todos, en silencio, con bolsos y otros bártulos. Al pasar por un puente improvisado sobre el Riachuelo, para colmo de males, se rompió un eje del mismo, dejándolo inutilizable. El presidente obligó a Grimoldi y Taccone a servir de cuarteadores hasta alcanzar el tranvía.
Volví muy tarde a casa y guardé el banderín de Independiente, que conservé durante toda mi vida. A pesar de la derrota no estaba triste, había vivido una tarde que sería imposible de olvidar.
Ya no sigo mas en esta tierra. Me fui hace unos años cuando mi corazón dijo basta. Nunca deje de seguir a Excursio. Aunque ahora lo aliento desde el cielo, mi corazón esta ahí, junto al césped y la pelota, en Pampa y Miñones con la verde y blanca.
* El personaje de la nota es ficticio, pero la historia relatada es real.