Por Marcos Damián Tricarico.A todo o nada; el tiempo de los cálculos y las especulaciones llegaba a su fin. El margen para el traspié era nulo sabiendo incluso que, un triunfo en la fría mañana del domingo 1º de junio de 1986 ante Sarmiento de Junín, no bastaría para llegar al mano a mano por el ascenso. Argentino de Merlo estaba un punto por encima nuestro, y por lo tanto deberíamos esperar una “manito” del puntero Dock Sud. La única a favor que teníamos era que a igualdad de puntos con la “Academia del Oeste”, clasificábamos por tener en ese momento mejor diferencia de gol. Nervios, angustias, y temores sumados a la esperanza y la ilusión, eran los sentimientos que predominaban, en el ánimo todos los “leales” presentes aquella mañana dominguera. Recuerdo no haber podido dormir en la noche previa pensando en este partido y en lo que sería no obtener la clasificación; sólo la fe y el optimismo de mi querida “vieja” María, me mantenían en pie logrando que el desayuno no fuera tan angustiante, más allá de su cariño y su: “confiá Marquitos, cuando te llame a la tardecita del trabajo me vas a decir: Mamá tenías razón, Excursionistas clasificó”. Con esas palabras y su dulce beso me fui derechito al “Coliseo de los Sueños” sito en La Pampa 1376, esquinas Miñones y Migueletes en el populoso barrio del Bajo Belgrano; lugar en donde viviría una de las mañanas más felices de nuestras vidas. Presentes todos a la hora del imaginario pase de lista, y con el grito ¡¡VERDE VERDE VERDE; VERDE CORAZÓN; AQUÍ ESTÁ TU HINCHADA QUE TE QUIERE VER CAMPEÓN!! el equipo conducido por Oscar Gómez salió a jugarse su última ficha. Enfrente teníamos a un rival que también estaba en las mismas circunstancias que nosotros, pero con la desventaja de jugarse su suerte en nuestra casa; por eso había que hacer sentir la localía más que nunca, y lo hicimos con fervor, con fe y con nervios también. Por suerte los goles del “Chirola” Amulet y de Schiappacasse llegaron rápido, calmando en parte la ansiedad del equipo y de todos nosotros. Sólo restaba saber cómo le iba a Argentino de Merlo en una época en la que no existían celulares, ni radios partidarias y mucho menos internet. Los minutos del segundo tiempo fueron consumiéndose paulatinamente sin correr riesgo alguno; el “Verde” le había tirado toda su historia y ambición a un Sarmiento que sólo pretendía volver raudamente a su Junín natal. El 2 a 0 final sellaba el triunfo de Excursionistas pero no aún la clasificación, ya que desconocíamos lo que estaba pasando entre Argentino y Dock Sud; todos congregados en el patio esperábamos que desde nuestro Cabildo surgiera la “proclama clasificatoria”. Y la misma llegó cuando a las corridas el recordado Antonio Gorsd, confirmaba el empate y la clasificación de Excursionistas para jugar el mano a mano con Berazategui, e intentar el ascenso a la “B”, aunque en realidad era la permanencia en la tercera categoría de un nuevo fútbol, que le daba paso al Nacional “B”. El abrazo eterno entre todos; el grito contenido por las angustiantes 18 fechas y también algunas lágrimas que, más de uno, dejó soltar de entre sus ojos, eran las fotografías de un domingo felíz, de un domingo que corroboró que mi “viejita” tenía razón.











