Daba inicio un nuevo campeonato y con él una renovada ilusión, esa que aún hoy perdura, la de volver a Primera “B”. Excursionistas lograba mantener, como no sucedía en tantísimos años, el mismo cuerpo técnico y la mayoría de los jugadores del año anterior. Un plantel que había sido víctima de un descarado despojo ante Central Córdoba, perpetrado por un arbitraje que bien “cumplió con los deberes” emanados de vaya saber quien. La expectativa por un futuro promisorio nos hacía sentir plenos e ilusionados pero, al mismo tiempo, con cierta incertidumbre fundada en que aún no teníamos la certeza si Fonseca Gómes formaría parte del equipo, a pesar de que el “Verde” ya había hecho uso de la opción de su pase. La brillante temporada anterior de Oscar hizo que muchos equipos depositaran sus ojos en él. Incluso el mismísimo River Plate, club con el que realizó la pretemporada para ver si quedaba como integrante del plantel, que dirigía por aquellos años José “Puchero” Varacka. Su ausencia en los partidos preparatorios alertaban tal posibilidad, y nos costaba pensar en su despedida que lamentablemente terminó sucediendo. Pese a ello la soleada tarde veraniega de febrero, nos convocaba una vez más para intentar darle forma a nuestro permanente sueño de ascender. Recibíamos en el Bajo Belgrano al Sp. Dock Sud, un equipo que con mucho esfuerzo evitó el descenso en el campeonato anterior y que pretendía en éste eludirlo. Para la actual temporada Excursio promocionaba en su equipo titular a un joven, que en 1982 se encontraba en el campo de batalla de Malvinas, nos referimos al zurdo Reinaldo Leguizamón, y además incorporaba a los jugadores Peralta Luna, Varise, Mezher, Dávila, Augusto Sánchez, Morel, Lacanna, Caligiuri, Ferreyra y a un tal Rubén Lanutti, cuya participación terminó siendo decisiva para el resto del torneo. Con este panorama el “Verde” salió a la cancha dispuesto a llevarse por delante al pobre “Docke”, que contaba entre sus figuras salientes al veterano arquero Luque que venía de Arsenal de Sarandí y un ex nuestro, el delantero Daniel Díaz. De arranque nomás Excursio desplegó un fútbol fantástico, con un mediocampo exquisito a la hora de la generación de juego, y una delantera demoledora que concretaba cuanta situación de gol disponía. La diferencia entre uno y otro equipo se hizo notoria desde los primeros minutos, tal como lo reflejó nuestra legendaria revista “Excursio, una voz de Belgrano” al titular “La lucha del gato maula y el mísero ratón”. ¡SI SI SEÑORES YO SOY DEL VERDE; SI, SI SEÑORES DE CORAZÓN, PORQUE ESTE AÑO DE ACÁ DEL BAJO, SALIÓ EL NUEVO CAMPEÓN!, eran las letras de una música que sonaba con los tres goles conquistados por el sensacional “Beto” Horvath, más el tanto del “Polaco” Heinrich. Fue ésta la demostración de un equipo que había entendido el gusto y el deseo de toda la hinchada, que había logrado la experiencia suficiente para afrontar un duro torneo, y a pesar de la ausencia de Fonseca Gómes, logró arrancar los primeros aplausos de los muchos que cosechó. Con el correr de los años, a mi entender, se transformó en el mejor equipo de los últimos 40 años, en el Eduardo Lausse del boxeo, en el verdadero “CAMPEÓN SIN CORONA”.
lunes, 23 de abril de 2012
Excursionistas 4 - Sp. Dock Sud 1 (12.2.1983) Parte 01
Por Marcos Damián Tricarico.
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viernes, 13 de abril de 2012
Lugano 0 - Excursionistas 2 (18/8/1991)

Por Marcos Damián Tricarico.
Tarde de domingo y de fútbol, pero del fútbol que a nosotros nos gusta, el del ascenso. El torneo de la Primera “C”, comenzaba a tomar forma de ilusión en cada uno de los firmes y estoicos leales de Excursionistas. ¿Y cómo no iba a tomar forma el siempre vigente anhelo de volver?, si el “Verde” se hallaba ubicado en el primer puesto del campeonato. Nos resultaba sumamente grato ver en la cima de la tabla de posiciones a nuestra querida institución, pero a la vez nos parecía increíble por el hecho que este equipo, sin nombres rutilantes y con un presupuesto menor, había logrado lo que el “dream team” de la temporada anterior, jamás había podido lograr. ¿Sería éste el año? ¿serían finalmente los pibes del club los que nos den el ansiado ascenso? Éstas y unas cuantas preguntas más revoloteaban por los aires frescos del Bajo Belgrano. Y desde allí un gran número de hinchas partieron hasta la localidad de Tapiales para acompañar al hasta aquí líder del torneo. Algunos viajaron en micros y varios autos, otros en el colectivo 59 hasta la estación Buenos Aires del Ferrocarril Belgrano Sur, desde allí el tren hasta la cancha de Lugano, éstos fueron los medios utilizados por la enorme legión albiverde. Los integrantes de la “Barra de la Cerveza”, próxima a estrenar su insignia hecha bandera y entre los cuales se hallaba quien suscribe, fuimos en el viejo ferrocarril y nos apostamos en el enorme terraplén de pasto y tierra, que oficiaba de tribuna popular visitante. El equipo dirigido por Guillermo Tuya, luciendo su nueva indumentaria, una casaca blanca con una franja cruzada verde, fue recibido por un aliento ensordecedor que dejaba bien en claro nuestro total apoyo y acompañamiento. El equipo formó con: Sammartino, Gorsd, Machín, Cuitiño, Bustingorria, Maidana, Caligiuri, Horvath, Lettieri, Pérez, Sáenz. Excursionistas transitó con autoridad y holgura este encuentro; supo desde sus comienzos de la superioridad que poseía por sobre su rival, y sin sobrar o subestimar tal circunstancia, fue acumulando méritos y opciones de gol para abrir el marcador. “Ventanita” Gorsd y “Quico” Cuitiño cerraban bien la tranquera defensiva, desde allí fueron apuntalando el buen rendimiento que logró tener el equipo durante el primer tiempo.
A la superioridad manifiesta le faltaba el gol y por ello con un buen orden impartido por Caligiuri en la mitad de cancha, sumado a la constante movilidad de “Pechito” Sáenz y a la peligrosidad de permanente de “Perico” Pérez y Lettieri, el “Verde” acorraló al “naranja” de Tapiales, consiguiendo primero por intermedio de Carlos Lettieri y posteriormente por el recientemente ingresado Roberto Grecco, los dos goles con los que Excursionistas ganó el partido y conservó obviamente la punta de la tabla de posiciones. El idilio entre la ilusión y la gente volvían a reencontrarse; los cantos de aliento y la despedida fiel del ¡¡CURSIONISTAS!! ¡¡CURSIONISTAS!! daban cuenta de la inmensa alegría con la que todos los leales nos volvimos al Bajo Belgrano, y que supimos compartir con los pasajeros del viejo ferrocarril.
Tarde de domingo y de fútbol, pero del fútbol que a nosotros nos gusta, el del ascenso. El torneo de la Primera “C”, comenzaba a tomar forma de ilusión en cada uno de los firmes y estoicos leales de Excursionistas. ¿Y cómo no iba a tomar forma el siempre vigente anhelo de volver?, si el “Verde” se hallaba ubicado en el primer puesto del campeonato. Nos resultaba sumamente grato ver en la cima de la tabla de posiciones a nuestra querida institución, pero a la vez nos parecía increíble por el hecho que este equipo, sin nombres rutilantes y con un presupuesto menor, había logrado lo que el “dream team” de la temporada anterior, jamás había podido lograr. ¿Sería éste el año? ¿serían finalmente los pibes del club los que nos den el ansiado ascenso? Éstas y unas cuantas preguntas más revoloteaban por los aires frescos del Bajo Belgrano. Y desde allí un gran número de hinchas partieron hasta la localidad de Tapiales para acompañar al hasta aquí líder del torneo. Algunos viajaron en micros y varios autos, otros en el colectivo 59 hasta la estación Buenos Aires del Ferrocarril Belgrano Sur, desde allí el tren hasta la cancha de Lugano, éstos fueron los medios utilizados por la enorme legión albiverde. Los integrantes de la “Barra de la Cerveza”, próxima a estrenar su insignia hecha bandera y entre los cuales se hallaba quien suscribe, fuimos en el viejo ferrocarril y nos apostamos en el enorme terraplén de pasto y tierra, que oficiaba de tribuna popular visitante. El equipo dirigido por Guillermo Tuya, luciendo su nueva indumentaria, una casaca blanca con una franja cruzada verde, fue recibido por un aliento ensordecedor que dejaba bien en claro nuestro total apoyo y acompañamiento. El equipo formó con: Sammartino, Gorsd, Machín, Cuitiño, Bustingorria, Maidana, Caligiuri, Horvath, Lettieri, Pérez, Sáenz. Excursionistas transitó con autoridad y holgura este encuentro; supo desde sus comienzos de la superioridad que poseía por sobre su rival, y sin sobrar o subestimar tal circunstancia, fue acumulando méritos y opciones de gol para abrir el marcador. “Ventanita” Gorsd y “Quico” Cuitiño cerraban bien la tranquera defensiva, desde allí fueron apuntalando el buen rendimiento que logró tener el equipo durante el primer tiempo.
A la superioridad manifiesta le faltaba el gol y por ello con un buen orden impartido por Caligiuri en la mitad de cancha, sumado a la constante movilidad de “Pechito” Sáenz y a la peligrosidad de permanente de “Perico” Pérez y Lettieri, el “Verde” acorraló al “naranja” de Tapiales, consiguiendo primero por intermedio de Carlos Lettieri y posteriormente por el recientemente ingresado Roberto Grecco, los dos goles con los que Excursionistas ganó el partido y conservó obviamente la punta de la tabla de posiciones. El idilio entre la ilusión y la gente volvían a reencontrarse; los cantos de aliento y la despedida fiel del ¡¡CURSIONISTAS!! ¡¡CURSIONISTAS!! daban cuenta de la inmensa alegría con la que todos los leales nos volvimos al Bajo Belgrano, y que supimos compartir con los pasajeros del viejo ferrocarril.miércoles, 11 de abril de 2012
El "Coliseo del Bajo Belgrano" cumple 100 años.

Por Adrian Bollici
Luego de la fundación del Club Unión Excursionistas en febrero de 1910, se iniciaron las acciones tendientes a conformar los equipos de fútbol en vista al inicio del campeonato de 1911. Esto no presentaba preocupación ya que había valores de calidad para formar una escuadra competitiva, pero sí había otra labor titánica pendiente, la de conseguir un terreno de juego propio, requisito fundamental para la práctica del fútbol. Al cabo de innumerables solicitudes entre las propuestas ofrecidas apareció una pequeña parcela en el Parque Chacabuco, pero sus dimensiones eran muy pequeñas por lo que se desisitió de utilizarla.
Luego merced a la actuación del secretario Sr. Santos Cameán, quien era amigo del Intendente de la Ciudad de Buenos Aires don Joaquín S. Anchorena y del Director de Paseos don Benito Carrasco, se consiguió un descampado en el Bajo Belgrano. El mismo estaba delimitado por las calles Migueletes, José Hernández, Miñones y La Pampa. Teniendo en cuenta que la mayoría de los socios vivían en el centro y en el barrio de Palermo, se decidió iniciar los trámites para tomar posesión del predio, hecho que se produjo el 10 de diciembre de 1910.
En esa época el panorama no era el de hoy, en Belgrano estaba ubicada la quema donde se utilizaba la basura para el relleno de zonas bajas, lo que generaba continuas inundaciones por la falta de un sistema cloacal. Pese a ello los dirigentes comenzaron a proyectar un trabajo faraónico para transformarlo en una cancha de fútbol.
Para 1911 el “field” aún no se encontraba habilitado, por lo que decidieron alquilar la cancha del Club Florida situada en dicha localidad, donde el verde hizo las veces de local. Así fue que inscribieron dos equipos de Tercera División y uno de Cuarta en la primitiva Argentine Football Association. Los días domingos los jugadores y los primeros hinchas debían viajar hasta Florida con el ferrocarril, según nos cuenta la revista “El Fortín de Belgrano” del año 1940 “en aquellos tiempos nuestro club tenía su himno propio, que se entonaba después de cada partido y también durante el trayecto de Florida hasta Colegiales y Retiro punto de despedida”. Ellos vieron su sueño convertirse en realidad cuando el Unión Excursionistas debutó en Avellaneda venciendo al Club Merton por 3 –1.
Las campañas realizadas en 1911 colmaron las expectativas, e inmediatamente los dirigentes comenzaron a trabajar con la mente puesta en 1912, el primer objetivo que debían cumplir era poner en condiciones el campo de juego.
Se decidió por todos los medios habilitar la cancha de Pampa y Miñones para el próximo torneo a iniciarse en abril de 1912. Gracias a las influencias de algunos socios fundadores se obtuvo del Banco Proveedor un crédito de $600 que se emplearon en la construcción de la primera casilla, y posteriormente otro de $1000 de la Asoc. Argentina. Los Señores Masciotra, Zelada, Gantes, Cameán y el Sr. Puig de la administración de La Nación, actuaron en dichas operaciones con fortuna. Por otro lado dirigentes, simpatizantes y jugadores lograron reunir cierta cantidad de fondos, para comprar los materiales necesarios y así construir la casilla y colocar el alambrado exterior, condiciones básicas para utilizarlo como ¨field¨.
De la mano de obra no había por qué preocuparse ya que se contaba con un cuerpo de voluntarios trabajadores. Todos los sábados después de finalizar la labor semanal, se daban cita en Excursionistas para trabajar. Los jóvenes colaboradores a los que nos referimos eran: P. Gilardi, R. Gantes, S. Cameán, J. Zelada, N. Pasanetti, R. y E. Mastronardi, Gradilone, Briba, Merlo, Ghiano, Frere, Carbone y posiblemente algún otro aquí olvidado. La mayoría de los nombrados trabajaron hasta la madrugada, y los que vivían lejos se quedaron a dormir en la cancha.
Durante la mañana del 14 de abril de 1912 todos concluyeron los trabajos pendientes dado que a las 15 horas se jugaba el primer partido del Campeonato de Tercera División.
A la hora señalada los jugadores que momentos antes habían estado trabajando, se hallaban en sus puestos vistiendo la vieja casaca albiverde, para enfrentar al Club Libertad por la primera fecha El equipo estaba compuesto por: Passalacqua, Romero, Ghiano, Passanetti, Zarlenga, Maceiras, Gantes, Gelfi, Mora, Masciotra, Branda, ganando el equipo de Unión Excursionistas por 4 a 0, marcando en tres ocasiones Raúl Gantes y Branda el restante.
Ese fue el primer partido jugado en nuestro “field” de una serie infinita que se extendió durante 100 años. Según las épocas nuestro estadio fue conocido como El Fortín de Belgrano, o Pampa y Miñones, o El Coliseo del Bajo Belgrano, hoy tiene el honor de ser uno de los escenarios más antiguos del fútbol argentino por haber llegado a sobrevivir un siglo, con la ayuda de sus hinchas que durante todos estos años colaboraron incansablemente, para que el verde siga siendo del Bajo Belgrano.
El 14 de abril de 2012 se cumplen 100 años que en Pampa y Miñones se jugó el primera partido, FELIZ CUMPLEAÑOS FORTIN DE BELGRANO!!!!
Luego de la fundación del Club Unión Excursionistas en febrero de 1910, se iniciaron las acciones tendientes a conformar los equipos de fútbol en vista al inicio del campeonato de 1911. Esto no presentaba preocupación ya que había valores de calidad para formar una escuadra competitiva, pero sí había otra labor titánica pendiente, la de conseguir un terreno de juego propio, requisito fundamental para la práctica del fútbol. Al cabo de innumerables solicitudes entre las propuestas ofrecidas apareció una pequeña parcela en el Parque Chacabuco, pero sus dimensiones eran muy pequeñas por lo que se desisitió de utilizarla.
Luego merced a la actuación del secretario Sr. Santos Cameán, quien era amigo del Intendente de la Ciudad de Buenos Aires don Joaquín S. Anchorena y del Director de Paseos don Benito Carrasco, se consiguió un descampado en el Bajo Belgrano. El mismo estaba delimitado por las calles Migueletes, José Hernández, Miñones y La Pampa. Teniendo en cuenta que la mayoría de los socios vivían en el centro y en el barrio de Palermo, se decidió iniciar los trámites para tomar posesión del predio, hecho que se produjo el 10 de diciembre de 1910.
En esa época el panorama no era el de hoy, en Belgrano estaba ubicada la quema donde se utilizaba la basura para el relleno de zonas bajas, lo que generaba continuas inundaciones por la falta de un sistema cloacal. Pese a ello los dirigentes comenzaron a proyectar un trabajo faraónico para transformarlo en una cancha de fútbol.
Para 1911 el “field” aún no se encontraba habilitado, por lo que decidieron alquilar la cancha del Club Florida situada en dicha localidad, donde el verde hizo las veces de local. Así fue que inscribieron dos equipos de Tercera División y uno de Cuarta en la primitiva Argentine Football Association. Los días domingos los jugadores y los primeros hinchas debían viajar hasta Florida con el ferrocarril, según nos cuenta la revista “El Fortín de Belgrano” del año 1940 “en aquellos tiempos nuestro club tenía su himno propio, que se entonaba después de cada partido y también durante el trayecto de Florida hasta Colegiales y Retiro punto de despedida”. Ellos vieron su sueño convertirse en realidad cuando el Unión Excursionistas debutó en Avellaneda venciendo al Club Merton por 3 –1.
Las campañas realizadas en 1911 colmaron las expectativas, e inmediatamente los dirigentes comenzaron a trabajar con la mente puesta en 1912, el primer objetivo que debían cumplir era poner en condiciones el campo de juego.
Se decidió por todos los medios habilitar la cancha de Pampa y Miñones para el próximo torneo a iniciarse en abril de 1912. Gracias a las influencias de algunos socios fundadores se obtuvo del Banco Proveedor un crédito de $600 que se emplearon en la construcción de la primera casilla, y posteriormente otro de $1000 de la Asoc. Argentina. Los Señores Masciotra, Zelada, Gantes, Cameán y el Sr. Puig de la administración de La Nación, actuaron en dichas operaciones con fortuna. Por otro lado dirigentes, simpatizantes y jugadores lograron reunir cierta cantidad de fondos, para comprar los materiales necesarios y así construir la casilla y colocar el alambrado exterior, condiciones básicas para utilizarlo como ¨field¨.
De la mano de obra no había por qué preocuparse ya que se contaba con un cuerpo de voluntarios trabajadores. Todos los sábados después de finalizar la labor semanal, se daban cita en Excursionistas para trabajar. Los jóvenes colaboradores a los que nos referimos eran: P. Gilardi, R. Gantes, S. Cameán, J. Zelada, N. Pasanetti, R. y E. Mastronardi, Gradilone, Briba, Merlo, Ghiano, Frere, Carbone y posiblemente algún otro aquí olvidado. La mayoría de los nombrados trabajaron hasta la madrugada, y los que vivían lejos se quedaron a dormir en la cancha.
Durante la mañana del 14 de abril de 1912 todos concluyeron los trabajos pendientes dado que a las 15 horas se jugaba el primer partido del Campeonato de Tercera División.
A la hora señalada los jugadores que momentos antes habían estado trabajando, se hallaban en sus puestos vistiendo la vieja casaca albiverde, para enfrentar al Club Libertad por la primera fecha El equipo estaba compuesto por: Passalacqua, Romero, Ghiano, Passanetti, Zarlenga, Maceiras, Gantes, Gelfi, Mora, Masciotra, Branda, ganando el equipo de Unión Excursionistas por 4 a 0, marcando en tres ocasiones Raúl Gantes y Branda el restante.
Ese fue el primer partido jugado en nuestro “field” de una serie infinita que se extendió durante 100 años. Según las épocas nuestro estadio fue conocido como El Fortín de Belgrano, o Pampa y Miñones, o El Coliseo del Bajo Belgrano, hoy tiene el honor de ser uno de los escenarios más antiguos del fútbol argentino por haber llegado a sobrevivir un siglo, con la ayuda de sus hinchas que durante todos estos años colaboraron incansablemente, para que el verde siga siendo del Bajo Belgrano.
El 14 de abril de 2012 se cumplen 100 años que en Pampa y Miñones se jugó el primera partido, FELIZ CUMPLEAÑOS FORTIN DE BELGRANO!!!!
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martes, 3 de abril de 2012
Central Córdoba 2 - Excursionistas 1 (3/4/1982)

Por Marcos Damián Tricarico
La Argentina vivía por aquellas horas un momento de profunda emoción producto de la reconquista de las Islas Malvinas. La política decisión fue tomada por el gobierno de facto presidido por el ya fallecido General Leopoldo Fortunato Galtieri, un militar que junto con muchos otros hombres de las fuerzas armadas y cientos civiles cómplices buscaban perpetuarse en el ejercicio del poder. El país pasaba en pocas horas de la durísima represión y muerte, vivida en la plaza de mayo por la protesta de la CGT, a la euforia por la reconquista de “la querida perla austral”. La atención de la ciudadanía, sin dudas, se había centrado en las noticias que llegaban desde las Islas, a través de los distintos comunicados que eran suministrados por la cadena nacional de radiodifusión. Sin embargo, la disputa de los partidos correspondientes a las distintas categorías del fútbol argentino no se suspendieron, los mismos se llevaron a cabo en los escenarios asignados para cada uno de ellos, como es el caso de este partido disputado en la ciudad de Rosario entre Central Córdoba y nuestro querido Excursionistas. La intensa lluvia que caía en la “Chicago Argentina” no impidió que un centenar de “leales” se llegasen hasta el estadio Gabino Sosa para brindar el aliento a este muy buen equipo. De todos modos aquella tarde, todos los presentes nos hallábamos con las portátiles escuchando las últimas novedades suministradas por los comunicados, aunados por la gesta de Malvinas. Recuerdo que la absurda división de clases entre “provincianos” y “porteños” no existió, fusionándonos todos en el momento del izamiento de nuestra insignia patria en un emocionante grito de ¡¡ARGENTINA!! ¡¡ARGENTINA!!. El encuentro fue muy intenso en donde el equipo dirigido por Marchetti buscó el arco rival con inteligencia y buena disposición; en cambio el local a través de la dinámica de su mediocampo y la peligrosidad de su delantero Guerrero, intentó acercar peligro al arco defendido por Llesona. La intensa lluvia conspiró en el despliegue del buen juego que ambas escuadras pudieran tener, haciendo que el partido tuviera acciones imprevistas como el primer gol del charrúa rosarino. El “Verde” de ahí en más, con voluntad y mucho esfuerzo por vencer a las adversidades que mostraban el resultado y las inclemencias del tiempo, fue hacia el arco de Quinto Pagés. Lo buscó a lo largo de todo el tiempo que restó para terminar la primera etapa y en casi toda la segunda, pero el pobre desempeño del árbitro conspiró contra tal búsqueda; las expulsiones de los delanteros Garaffa y El Alí fueron determinantes para el resultado, ya que en los minutos finales otra vez Guerrero marcaba el segundo tanto de su equipo. Sólo el orgullo del equipo le permitió arribar al descuento gracias a un penal convertido por Fonseca Gómes. El 2 a 1 final se constituyó en la primera derrota de este gran equipo que siguió buscando el anhelado sueño del ascenso a la “B”. Mientras en Argentina se abría una herida que 30 años más tarde aún continuaría abierta.
La Argentina vivía por aquellas horas un momento de profunda emoción producto de la reconquista de las Islas Malvinas. La política decisión fue tomada por el gobierno de facto presidido por el ya fallecido General Leopoldo Fortunato Galtieri, un militar que junto con muchos otros hombres de las fuerzas armadas y cientos civiles cómplices buscaban perpetuarse en el ejercicio del poder. El país pasaba en pocas horas de la durísima represión y muerte, vivida en la plaza de mayo por la protesta de la CGT, a la euforia por la reconquista de “la querida perla austral”. La atención de la ciudadanía, sin dudas, se había centrado en las noticias que llegaban desde las Islas, a través de los distintos comunicados que eran suministrados por la cadena nacional de radiodifusión. Sin embargo, la disputa de los partidos correspondientes a las distintas categorías del fútbol argentino no se suspendieron, los mismos se llevaron a cabo en los escenarios asignados para cada uno de ellos, como es el caso de este partido disputado en la ciudad de Rosario entre Central Córdoba y nuestro querido Excursionistas. La intensa lluvia que caía en la “Chicago Argentina” no impidió que un centenar de “leales” se llegasen hasta el estadio Gabino Sosa para brindar el aliento a este muy buen equipo. De todos modos aquella tarde, todos los presentes nos hallábamos con las portátiles escuchando las últimas novedades suministradas por los comunicados, aunados por la gesta de Malvinas. Recuerdo que la absurda división de clases entre “provincianos” y “porteños” no existió, fusionándonos todos en el momento del izamiento de nuestra insignia patria en un emocionante grito de ¡¡ARGENTINA!! ¡¡ARGENTINA!!. El encuentro fue muy intenso en donde el equipo dirigido por Marchetti buscó el arco rival con inteligencia y buena disposición; en cambio el local a través de la dinámica de su mediocampo y la peligrosidad de su delantero Guerrero, intentó acercar peligro al arco defendido por Llesona. La intensa lluvia conspiró en el despliegue del buen juego que ambas escuadras pudieran tener, haciendo que el partido tuviera acciones imprevistas como el primer gol del charrúa rosarino. El “Verde” de ahí en más, con voluntad y mucho esfuerzo por vencer a las adversidades que mostraban el resultado y las inclemencias del tiempo, fue hacia el arco de Quinto Pagés. Lo buscó a lo largo de todo el tiempo que restó para terminar la primera etapa y en casi toda la segunda, pero el pobre desempeño del árbitro conspiró contra tal búsqueda; las expulsiones de los delanteros Garaffa y El Alí fueron determinantes para el resultado, ya que en los minutos finales otra vez Guerrero marcaba el segundo tanto de su equipo. Sólo el orgullo del equipo le permitió arribar al descuento gracias a un penal convertido por Fonseca Gómes. El 2 a 1 final se constituyó en la primera derrota de este gran equipo que siguió buscando el anhelado sueño del ascenso a la “B”. Mientras en Argentina se abría una herida que 30 años más tarde aún continuaría abierta.
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viernes, 30 de marzo de 2012
Atlanta 0 – Excursionistas 1 (30.12.1955)

Finalizado el torneo de 1954, Excursionistas había logrado alcanzar los 35 puntos que lo ubicaron en la mitad de la tabla de posiciones. El equipo que se coronó campeón fue Estudiantes de La Plata de gran campaña, seguido muy de cerca por Argentinos Jrs. y Colón. Para 1955 Excursionistas mantuvo prácticamente el mismo equipo. La única incorporación para destacar fue la del arquero Carlos Mario Facciola, proveniente de Argentinos Jrs. y poseedor de una gran contextura física, tal vez un tanto excedida, que le hizo ganar el mote de “la vaca voladora”.
En la primera fecha el verde visitó a All Boys y ganó 2-1 con goles de Nieves y Tulio González. Todo hacía presagiar otro torneo con similares características al anterior, sin grandes brillos ni sobresaltos. La realidad, sin embargo, iba a demostrar que el campeonato sería un drama. El verde recién volvió a conocer la victoria en la séptima fecha en la barranca quilmeña frente a Argentino. Pero lo peor estaba por llegar…. En las siguientes 19 fechas solo consiguió vencer en tres ocasiones: en Escalada a Talleres por 1-0, en Santa Fe a un encumbrado Unión por 2-1 (siendo ésta una de las dos victorias en cancha del tatengue en toda nuestra historia) y a Colón en Belgrano por 3-2. Luego del triunfo frente a los sabaleros, restaban por disputarse cinco fechas y el panorama era peligroso. Los últimos tres puestos de la tabla de posiciones estaban ocupados por All Boys 20 pts., Excursionistas 19 pts. y Defensores 15 pts. Aún había 10 puntos más en juego y el último descendería a Primera C.
En la jornada 30º Excursio rescató un punto en Mataderos con Nueva Chicago, mientras que All Boys y Defe ganaron sus respectivos encuentros. En la fecha 31º llamativamente los tres equipos en cuestión fueron derrotados. El sábado siguiente los albos le ganaron a Almagro y con esa victoria pusieron a salvo su estadía en la categoría. El domingo 23 de diciembre el verde cayó en Banfield por 4 a 1 y Defe por su parte goleó a Temperley por el mismo score. El escenario estaba al rojo vivo: Excursio 20 pts. y Defensores 19 y quedaban todavía por disputarse dos fechas.
Es difícil imaginar hoy en día como habrán pasado la Navidad del ´55 nuestros hinchas, pero seguramente a la hora de los brindis, no sería difícil de adivinar cuál fue el tema predominante. El 27 de diciembre Excursionistas venció a Quilmes por 1-0 en el Bajo Belgrano y Defe 3-2 a Argentino de Quilmes en el sur. Ambos llegaban a la última fecha separados por un punto en un mano a mano dramático. Los rojinegros recibían a Almagro en Núñez, un tricolor que se ubicaba entre los últimos puestos de la tabla. Excursionistas visitaba a Atlanta en cancha de Platense.
La última fecha jugada el 30 de diciembre no se olvidaría jamás. Iniciada la jornada, inmediatamente llegó por radio la información que daba cuenta de un gol rojinegro. Excursio estaba obligado a ganar si quería evitar el descenso, pero no había forma de abrir el marcador. Mientras… la cruel radio volvía a informar que Defe ahora ganaba por 3-0. Sin embargo, algo extraño sucedió aquella tarde en Manuela Pedraza y Crámer…. Cuentan los más antiguos hinchas del verde, que luego de una situación harto confusa dentro del área el juez marcó penal para Excursionistas. Era la oportunidad!!!!! Quedaban escasos minutos para el final. Increíblemente, ningún jugador quería hacerse cargo de semejante responsabilidad y finalmente aquel arquero mencionado Carlos Facciola, abandonando el arco fue en busca del balón. Corajudo y con nervios de acero, luego de acomodarlo, esperó el pitazo del árbitro. Serenamente envió la pelota al fondo del arco, dejando al arquero Angel Rocha sin chances. Poco quedaba ya y los últimos minutos transcurrieron entre muchos nervios y poca novedad hasta el pitazo final. El verde de esta forma esquivó el descenso y los hinchas en forma de agradecimiento, no dejaban de corear desde la tribuna el clásico ¡¡¡FACCIOLA, FACCIOLA, LA VACA VOLADORA!!!.
Carlos Mario Facciola atajó en Excursio durante los torneos de 1955,1956 y 1957, además de ganarse el apodo de “la vaca voladora” por su impresionante contextura física y su habilidad para volar en cada atajada, siempre quedó en el corazón de los hinchas desde aquella tarde. Atajó en 73 partidos (esta entre los 10 que mas lo hicieron en la historia del club) y convirtió un gol en primera. Un gol que sirvió nada menos que para eludir un descenso y mandar a los vecinos de siempre un escalafón abajo en el fútbol argentino.
En la primera fecha el verde visitó a All Boys y ganó 2-1 con goles de Nieves y Tulio González. Todo hacía presagiar otro torneo con similares características al anterior, sin grandes brillos ni sobresaltos. La realidad, sin embargo, iba a demostrar que el campeonato sería un drama. El verde recién volvió a conocer la victoria en la séptima fecha en la barranca quilmeña frente a Argentino. Pero lo peor estaba por llegar…. En las siguientes 19 fechas solo consiguió vencer en tres ocasiones: en Escalada a Talleres por 1-0, en Santa Fe a un encumbrado Unión por 2-1 (siendo ésta una de las dos victorias en cancha del tatengue en toda nuestra historia) y a Colón en Belgrano por 3-2. Luego del triunfo frente a los sabaleros, restaban por disputarse cinco fechas y el panorama era peligroso. Los últimos tres puestos de la tabla de posiciones estaban ocupados por All Boys 20 pts., Excursionistas 19 pts. y Defensores 15 pts. Aún había 10 puntos más en juego y el último descendería a Primera C.
En la jornada 30º Excursio rescató un punto en Mataderos con Nueva Chicago, mientras que All Boys y Defe ganaron sus respectivos encuentros. En la fecha 31º llamativamente los tres equipos en cuestión fueron derrotados. El sábado siguiente los albos le ganaron a Almagro y con esa victoria pusieron a salvo su estadía en la categoría. El domingo 23 de diciembre el verde cayó en Banfield por 4 a 1 y Defe por su parte goleó a Temperley por el mismo score. El escenario estaba al rojo vivo: Excursio 20 pts. y Defensores 19 y quedaban todavía por disputarse dos fechas.
Es difícil imaginar hoy en día como habrán pasado la Navidad del ´55 nuestros hinchas, pero seguramente a la hora de los brindis, no sería difícil de adivinar cuál fue el tema predominante. El 27 de diciembre Excursionistas venció a Quilmes por 1-0 en el Bajo Belgrano y Defe 3-2 a Argentino de Quilmes en el sur. Ambos llegaban a la última fecha separados por un punto en un mano a mano dramático. Los rojinegros recibían a Almagro en Núñez, un tricolor que se ubicaba entre los últimos puestos de la tabla. Excursionistas visitaba a Atlanta en cancha de Platense.
La última fecha jugada el 30 de diciembre no se olvidaría jamás. Iniciada la jornada, inmediatamente llegó por radio la información que daba cuenta de un gol rojinegro. Excursio estaba obligado a ganar si quería evitar el descenso, pero no había forma de abrir el marcador. Mientras… la cruel radio volvía a informar que Defe ahora ganaba por 3-0. Sin embargo, algo extraño sucedió aquella tarde en Manuela Pedraza y Crámer…. Cuentan los más antiguos hinchas del verde, que luego de una situación harto confusa dentro del área el juez marcó penal para Excursionistas. Era la oportunidad!!!!! Quedaban escasos minutos para el final. Increíblemente, ningún jugador quería hacerse cargo de semejante responsabilidad y finalmente aquel arquero mencionado Carlos Facciola, abandonando el arco fue en busca del balón. Corajudo y con nervios de acero, luego de acomodarlo, esperó el pitazo del árbitro. Serenamente envió la pelota al fondo del arco, dejando al arquero Angel Rocha sin chances. Poco quedaba ya y los últimos minutos transcurrieron entre muchos nervios y poca novedad hasta el pitazo final. El verde de esta forma esquivó el descenso y los hinchas en forma de agradecimiento, no dejaban de corear desde la tribuna el clásico ¡¡¡FACCIOLA, FACCIOLA, LA VACA VOLADORA!!!.
Carlos Mario Facciola atajó en Excursio durante los torneos de 1955,1956 y 1957, además de ganarse el apodo de “la vaca voladora” por su impresionante contextura física y su habilidad para volar en cada atajada, siempre quedó en el corazón de los hinchas desde aquella tarde. Atajó en 73 partidos (esta entre los 10 que mas lo hicieron en la historia del club) y convirtió un gol en primera. Un gol que sirvió nada menos que para eludir un descenso y mandar a los vecinos de siempre un escalafón abajo en el fútbol argentino.
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lunes, 26 de marzo de 2012
Excursionistas 4 - Sarmiento de Junín 1 (17/5/1989)

Por Marcos Damián Tricarico.
Tanto había cambiado la actitud del equipo, que a pesar de la derrota en Junín ante Sarmiento por 3 a 1, en todos los “leales” existía la confianza de dar vuelta el resultado y obtener el pasaje a la final del octogonal. La esperanza estaba, pero a decir verdad, la empresa de remontar dos goles y ante un duro rival como Sarmiento no era fácil. Pese a jugarse en un día laborable, bastante público acompañó al visitante hasta el estadio de All Boys, aunque en comparación con la cantidad de “leales” presentes, tal convocatoria era escasa. El DT Guillermo Tuya debía pensar, en la previa, un sistema que posibilitara a Excursionistas acceder a un gol rápidamente y desde allí empezar a presionar para manejar, si se quiere, psicológicamente el partido. No sé con exactitud si llegó a elaborar tal estratagema pero lo que sí sé con precisión, es que al cabo de los primeros diez minutos de juego, el Verde se había puesto al frente en el marcador por 2 a 0. Los goles de José Luis Eckerdt y de un eficaz Aragón nos ponían de cara a la posibilidad cierta de pasar a la final del torneo. Excursionistas fue una tromba de fútbol y de garra; sorprendió a su rival y no le dejó siquiera posibilidad alguna de trasponer la línea divisoria del campo de juego. Esos minutos fueron a todo vértigo, tanto que hasta el recordado Antonio Gorsd, a grito pelado, pedía tranquilidad a los jugadores. Es que tanto ímpetu debía ser controlado para no sufrir algún contraataque que nos perjudicara luego. El pedido tuvo cierto eco ya que Excursio bajó los decibeles de intensidad, y con inteligencia siguió controlando las acciones del juego. Pero como es costumbre en nuestra sufrida historia, en el último minuto del primer tiempo a través de un tiro libre ejecutado por el zaguero Olavarriaga, Sarmiento consiguió el descuento que le daba el acceso a la final. Otro partido se iniciaba con los 45 minutos finales, ya que el visitante se aferraría a dicho resultado, mientras el Verde debía ir otra vez búsqueda del gol que le diera la posibilidad, al menos de llegar al alargue. Con nervios, ansiedades y angustias, en un contexto en donde las agujas del reloj comenzaban a clavarse en el ánimo, se fue desarrollando este segundo período. Para instancias definitorias como ésta siempre se debe tener, más allá de la actitud y de la voluntad, la presencia de alguien distinto, ya sea por su juego o su condición goleadora, afortunadamente Excursionistas lo tuvo en Claudio Caimi, quien promediando la etapa y a cinco minutos del final establecía el 4 a 1 logrando el pase a la gran final por el ascenso. Locura, alegría, éxtasis, euforia y porque no lágrimas en muchos de los rostros presentes tanto en la platea, como en la popular superior de la tribuna, dieron el marco ideal para abrazarnos otra vez a la ilusión de volver a la “B”. Brazos en alto y un solo grito “CURSIONISTAS, CURSIONISTAS” rompieron en Floresta la tranquilidad de una tarde que difícilmente se pueda olvidar.
Tanto había cambiado la actitud del equipo, que a pesar de la derrota en Junín ante Sarmiento por 3 a 1, en todos los “leales” existía la confianza de dar vuelta el resultado y obtener el pasaje a la final del octogonal. La esperanza estaba, pero a decir verdad, la empresa de remontar dos goles y ante un duro rival como Sarmiento no era fácil. Pese a jugarse en un día laborable, bastante público acompañó al visitante hasta el estadio de All Boys, aunque en comparación con la cantidad de “leales” presentes, tal convocatoria era escasa. El DT Guillermo Tuya debía pensar, en la previa, un sistema que posibilitara a Excursionistas acceder a un gol rápidamente y desde allí empezar a presionar para manejar, si se quiere, psicológicamente el partido. No sé con exactitud si llegó a elaborar tal estratagema pero lo que sí sé con precisión, es que al cabo de los primeros diez minutos de juego, el Verde se había puesto al frente en el marcador por 2 a 0. Los goles de José Luis Eckerdt y de un eficaz Aragón nos ponían de cara a la posibilidad cierta de pasar a la final del torneo. Excursionistas fue una tromba de fútbol y de garra; sorprendió a su rival y no le dejó siquiera posibilidad alguna de trasponer la línea divisoria del campo de juego. Esos minutos fueron a todo vértigo, tanto que hasta el recordado Antonio Gorsd, a grito pelado, pedía tranquilidad a los jugadores. Es que tanto ímpetu debía ser controlado para no sufrir algún contraataque que nos perjudicara luego. El pedido tuvo cierto eco ya que Excursio bajó los decibeles de intensidad, y con inteligencia siguió controlando las acciones del juego. Pero como es costumbre en nuestra sufrida historia, en el último minuto del primer tiempo a través de un tiro libre ejecutado por el zaguero Olavarriaga, Sarmiento consiguió el descuento que le daba el acceso a la final. Otro partido se iniciaba con los 45 minutos finales, ya que el visitante se aferraría a dicho resultado, mientras el Verde debía ir otra vez búsqueda del gol que le diera la posibilidad, al menos de llegar al alargue. Con nervios, ansiedades y angustias, en un contexto en donde las agujas del reloj comenzaban a clavarse en el ánimo, se fue desarrollando este segundo período. Para instancias definitorias como ésta siempre se debe tener, más allá de la actitud y de la voluntad, la presencia de alguien distinto, ya sea por su juego o su condición goleadora, afortunadamente Excursionistas lo tuvo en Claudio Caimi, quien promediando la etapa y a cinco minutos del final establecía el 4 a 1 logrando el pase a la gran final por el ascenso. Locura, alegría, éxtasis, euforia y porque no lágrimas en muchos de los rostros presentes tanto en la platea, como en la popular superior de la tribuna, dieron el marco ideal para abrazarnos otra vez a la ilusión de volver a la “B”. Brazos en alto y un solo grito “CURSIONISTAS, CURSIONISTAS” rompieron en Floresta la tranquilidad de una tarde que difícilmente se pueda olvidar.
viernes, 16 de marzo de 2012
San Telmo 0 - Excursionistas 1 (18/4/1987)

Por Marcos Damián Tricarico.
Sin dudas era el partido del campeonato; aquí uno de los dos se despedía de la lucha franca por el título, y el que triunfara sabía perfectamente que le jugaría el ascenso directo a la “B” al puntero Laferrere. Mucha gente de Excursionistas llegó hasta a la Isla Maciel para ver este partido incluso en número superior al local, que a manera de recibimiento, nos arrojó durante gran parte del primer tiempo numerosas piedras, dado que la tribuna lateral había sido dividida y en ella se encontraban ubicadas ambas hinchadas, todos unidos en un solo objetivo: el campeonato. Toda la pasión y la fe centrada en lo que pudiera hacer nuestro equipo en la cancha. Y toda la atención puesta tanto en la transmisión radial del partido que el puntero jugaría con Argentino de Quilmes en la barranca quilmeña, como también en los hechos que sucedían en la Plaza de Mayo y en el cuartel de Martelli, con la rebelión de un grupo de facciosos autodenominados “carapintadas”, quienes buscaban poner en jaque la novel democracia que vivía nuestra Argentina. En este contexto, el Verde fue a pelear por su destino; en ningún momento dudó en salir a buscar el partido; lo hizo con inteligencia y prudencia sabiendo que cada pelota y que cada acción, demandaría un esfuerzo supremo por parte de cada uno de los integrantes de este enorme equipo. El equipo seguía siendo el mismo, sin variantes tanto en nombres como en posiciones; sólo restaba saber cómo y cuándo podría establecer una diferencia que, como estaba planteado el encuentro, sería mínima y decisiva. Los primeros 45 minutos fueron de mucha tensión y fricción; San Telmo intentó imponer el juego fuerte como arma de amedrentamiento, aunque de poco le sirvió porque el Verde además de saber jugar sabía también “poner”. Sin mayores variantes salvo un par de centros aislados y algunos tiros de larga distancia, la primera etapa se fue sin modificación alguna. Quedaba el segundo período y aquí sí alguno de los dos debería jugarse por el triunfo ya que un empate los marginaba a ambos; “el que hace el gol gana” y GANÓ EXCURSIONISTAS CARAJO gracias a un jugada que nació del lateral derecho de nuestro ataque, el “Polaco” Caimi recibió un centro a media altura, aguantando la marca de su defensor arqueó su cuerpo, y dio su latigazo seco que rompió el arco defendido por Mena. GOOOOOLLLL y emoción ya que con este resultado y el transitorio empate de Laferrere, el Verde alcanzaba a tan sólo tres fechas del final la punta del campeonato. Había que aguantar y se aguantó; con fútbol y decisión de una defensa impasable, de un medio campo luchador y de un Amulet auxiliador como nunca y como pocos; siempre él se las rebuscaba para recibir libre de marca y llevarse la pelota bien lejos del campo Verde. El final llegó, y con los abrazos y también las lágrimas de un triunfo inolvidable que sólo lo eclipsó el gol del puntero a poco de terminar su partido, pero sirvió para demostrar que en la brava Excursio siempre se agranda.
Sin dudas era el partido del campeonato; aquí uno de los dos se despedía de la lucha franca por el título, y el que triunfara sabía perfectamente que le jugaría el ascenso directo a la “B” al puntero Laferrere. Mucha gente de Excursionistas llegó hasta a la Isla Maciel para ver este partido incluso en número superior al local, que a manera de recibimiento, nos arrojó durante gran parte del primer tiempo numerosas piedras, dado que la tribuna lateral había sido dividida y en ella se encontraban ubicadas ambas hinchadas, todos unidos en un solo objetivo: el campeonato. Toda la pasión y la fe centrada en lo que pudiera hacer nuestro equipo en la cancha. Y toda la atención puesta tanto en la transmisión radial del partido que el puntero jugaría con Argentino de Quilmes en la barranca quilmeña, como también en los hechos que sucedían en la Plaza de Mayo y en el cuartel de Martelli, con la rebelión de un grupo de facciosos autodenominados “carapintadas”, quienes buscaban poner en jaque la novel democracia que vivía nuestra Argentina. En este contexto, el Verde fue a pelear por su destino; en ningún momento dudó en salir a buscar el partido; lo hizo con inteligencia y prudencia sabiendo que cada pelota y que cada acción, demandaría un esfuerzo supremo por parte de cada uno de los integrantes de este enorme equipo. El equipo seguía siendo el mismo, sin variantes tanto en nombres como en posiciones; sólo restaba saber cómo y cuándo podría establecer una diferencia que, como estaba planteado el encuentro, sería mínima y decisiva. Los primeros 45 minutos fueron de mucha tensión y fricción; San Telmo intentó imponer el juego fuerte como arma de amedrentamiento, aunque de poco le sirvió porque el Verde además de saber jugar sabía también “poner”. Sin mayores variantes salvo un par de centros aislados y algunos tiros de larga distancia, la primera etapa se fue sin modificación alguna. Quedaba el segundo período y aquí sí alguno de los dos debería jugarse por el triunfo ya que un empate los marginaba a ambos; “el que hace el gol gana” y GANÓ EXCURSIONISTAS CARAJO gracias a un jugada que nació del lateral derecho de nuestro ataque, el “Polaco” Caimi recibió un centro a media altura, aguantando la marca de su defensor arqueó su cuerpo, y dio su latigazo seco que rompió el arco defendido por Mena. GOOOOOLLLL y emoción ya que con este resultado y el transitorio empate de Laferrere, el Verde alcanzaba a tan sólo tres fechas del final la punta del campeonato. Había que aguantar y se aguantó; con fútbol y decisión de una defensa impasable, de un medio campo luchador y de un Amulet auxiliador como nunca y como pocos; siempre él se las rebuscaba para recibir libre de marca y llevarse la pelota bien lejos del campo Verde. El final llegó, y con los abrazos y también las lágrimas de un triunfo inolvidable que sólo lo eclipsó el gol del puntero a poco de terminar su partido, pero sirvió para demostrar que en la brava Excursio siempre se agranda.
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