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martes, 29 de agosto de 2017

Szeszurak Guillermo

Jugó los torneos de 1991/92 a 1995/96, 1998/99 y 2003/04.
Goleador de raza se destacó por su fuerza física, su habilidad con el balón y potencia goleadora.
Debutó el 2/11/91 contra Victoriano Arenas de visitante, un empate 2-2 con goles de Horvath y Maidana.
En total disputó 149 partidos y marcó 40 goles.
Más tarde retornó como DT dirigiendo al equipo en 71 partidos, ganó 27 empató 21 y perdió 23.
Ingresó en la historia grande del club al coronarse Campeón del torneo de Primera C 2016.

viernes, 15 de mayo de 2015

Goleadores

Por Adrian Bollici
Revisando las estadísticas de los goleadores de Excursionistas, pudimos confeccionar una lista con los más grandes artilleros de la historia. A continuación haremos un detalle cronológico.
Pablo Laffont
En los primeros años de vida se hace muy difícil obtener esta información por lo que comenzaremos a partir del año 1925 que marca el año en que Excursio disputó su primer temporada en Primera División.
En la era romántica del fútbol uno de los primeros scorers que tuvo el verde fue Pablo Laffont que jugó en el círculo privilegiado desde 1925 a 1930 y convirtió 36 goles. En ese período tuvo compañeros como Luis Ricotti, Carlos Secchi y M. Torres que colaboraron en su labor.
César Ballerio
Hubo que esperar tres años para que surgiera otro valor, César Ballerio que jugó de 1933 a 1943 convirtiendo 79 goles y fue uno de los eslabones que unió lo que sería el amateurismo con la era moderna. Durante toda esa década se dio el lujo de compartir el equipo con Juan Carlos Soler, Luis Paolini, Juan Díaz, Archero y Pablo Ruffo, éste último con un promedio de gol inigualable: 44 goles en 43 partidos.  Todos ellos se encuentran entre los 20 jugadores más goleadores de la historia del club, y lo llamativo fue que todos coincidieron en la misma época. Es por eso que no es casual que la mejor campaña de Excursionistas halla sido justamente en el año 1942.
Pablo Ruffo
A partir de 1944 y hasta 1953 hace su aparición otra factoría del gol: Alberto López máximo goleador con 122 tantos en 238 partidos, vistió la albiverde por más de una década y compartió equipo con otros dueños del gol como Antonio Barta, Carlos Juárez y Tulio González.
Entre los años 1955 y 1965 si bien no se registran jugadores con alta producción se debe exclusivamente al poco tiempo que pudieron ser retenidos en el club como es el caso de Omar Higinio García y Hugo González, quienes en poco tiempo alcanzaron un alto promedio de gol.
En 1966 surge otro fenómeno como lo fue Alves de Souza con 61 goles en 111 partidos, jugó de 1966 a 1970 y a partir de allí otra seguidilla de goleadores como Obdulio López, José Ugarte, Jorge Sanabria y Eduardo Menconi.
Hugo González
Parecía una misión imposible poder encontrar jugadores que logren superar a estos cracks del pasado pero el destino nos tenía deparada una sorpresa, en el año 1979 debuta el “Beto” Horvath con 96 goles y ubicándose en segundo lugar en la tabla histórica y en 1982 Fonseca Gómes, el mismo que en Libertador y Comodoro Rivadavia dibujó una apilada celestial, e hizo comer tierra al dragón imitando a San Jorge. Inolvidable.
El que debió tomar la posta fue el Claudio Caimi en 1985 hasta 1990 marcando 61 goles en 122 partidos. Una bestia en el área y dueño de todos los centros. Mientras el “Polaco” se despedía de Pampa y Miñones para continuar su carrera en Europa, llegaba el “Búfalo” Szeszurak en 1991, potente e imparable, hábil definidor 40 goles en 149 partidos, junto a él otro destacado fue Luis Maidana, dueño de una habilidad exquisita, llevaba la pelota atada en cualquier potrero.

 Goleadores históricos del Club A. Excursionistas período 1925-2015
1- López Alberto: 122 goles, 238 partidos. Jugó desde 1944 a 1953.
2- Horvath Roberto: 96 goles, 214 partidos. Jugó de 1979 a 1983 y de 1991 a 1995.
3- Ballerio César: 79 goles, 245 partidos. Jugó de 1933 a 1943.
4- Soler Juan Carlos: 70 goles, 245 partidos. Jugó de 1938 a 1948.
5- Alves de Souza: 61 goles, 111 partidos. Jugó de 1966 a 1970.
6- Caimi Claudio: 61 goles, 122 partidos. Jugó de 1985 a 1990.
7- Barta Antonio: 60 goles, 111 partidos. Jugó de 1948 a 1951.
8- Menconi Eduardo: 59 goles, 118 partidos. Jugó de 1972 a 1975.
9- Sanabria Jorge: 50 goles, 87 partidos. Jugó de 1969 a 1974.
10- Ugarte José: 50 goles, 104 partidos. Jugó de 1968 a 1972.
11- López Obdulio: 48 goles, 218 partidos. Jugó de 1966 a 1972.
12- Juárez Carlos: 47 goles, 176 partidos. Jugó de 1948 a 1955.
13- González Tulio: 45 goles, 133 partidos. Jugó de 1951 a 1957.
14- Ruffo Pablo: 44 goles, 43 partidos. Jugó de 1938 a 1940.
15- Archero: 43 goles, 110 partidos. Jugó de 1942 a 1946.
16- Paolini Luis: 42 goles, 187 partidos. Jugó de 1937 a 1944.
17- Szeszurak Guillermo: 40 goles, 149 partidos. Jugó de 1991 a 1996 y 1998/99 y 2003/04.
18- Díaz Juan: 39 goles, 178 partidos. Jugó de 1938 a 1948.
19- Fonseca Gómes: 38 goles, 70 partidos. Jugó de 1982 a 1983 y 1990/91.
20- Laffont Pablo: 36 goles, 125 partidos. Jugó de 1925 a 1930.

jueves, 3 de enero de 2013

Excursionistas 1 – Dep. Paraguayo 1 (14.12.1993)

Por Adrian Bollici
Una leyenda urbana que circula por la ciudad de La Plata, da cuenta que durante un clásico entre Estudiantes y Gimnasia jugado en el año 1992, en el preciso instante en que el uruguayo José Perdomo clavaba el gol tripero de la victoria, se registraron extrañas vibraciones que, según el Observatorio de la ciudad de las diagonales, habría sido un movimiento telúrico. 
Un año y medio más tarde, el martes 14 de diciembre de 1993 para ser más exactos, Excursio recibía a Dep. Paraguayo en el Bajo Belgrano, por la sexta fecha del Torneo Clausura. El verde contaba entre sus lineas con un equipo más que aceptable, formado por algunos valores de nivel, quienes más tarde serían los héroes del ascenso a la Primera B. En las primeras cinco fechas Excursio había cosechado 3 victorias y 2 empates, entre ellas la inolvidable goleada a Midland por 3-1 (3 goles del increíble “Luisito” Maidana) en el lodazal en que convirtió la lluvia a nuestro campo de juego. Todos los hinchas vivíamos muy excitados esas horas porque el verde era el líder de la tabla de posiciones, seguido de cerca por un pelotón que esperaba su caída.
Aquel martes, día laboral, en la cabeza de todos los villeros solo había una cosa, ganarle a Dep. Paraguayo. Pese a que parecía un trámite sencillo, el año anterior el conjunto guaraní nos había goleado en forma inapelable por 4-0. Un resultado extrañísimo para esas épocas en que la localía pesaba y mucho frente a estos cuadros. Excursio salió a enfrentar a su rival formando con Giménez, un arquero que atajó poco pero que dejó un gran recuerdo, Rodríguez, Dopazo, Gorsd y Lazarte, Leiva, Pérez, Massara y Martín, y arriba Vitale y el “Búfalo” Szeszurak. Iniciado el partido rapidamente observamos que el mismo distaría mucho de ser un sencillo trámite. El verde no lastimaba ni llegaba con claridad. De repente sucedió lo peor…. GOL de Paraguayo, un tal Sergio Luna nos hizo rememorar el desastre del año anterior enfrentando a los guaraníes. Excursionitas siguió sin poder encontrar la forma de dar vuelta la historia, hasta que llegó el pitazo final del primer tiempo y fueron a buscar la solución a esa derrota parcial en el vestuario.
En la segunda mitad Excursio salió a matar o morir. El aliento del público comenzó a meter al rival en su arco, y el verde empezó a jugar en serio. Se sucedían jugadas peligrosas una tras otra, pero la pelota no entraba… Hasta que en forma agónica y en tiempo de descuento, cuando ya casi habíamos asumido lo peor, el “Búfalo” tomó un balón que había quedado picando a media altura dentro del área, y con el empeine lo clavó violentamente en el arco. El empate motivó un grito de gol estremecedor, un bramido único que pocas veces volvimos a escuchar en las tribunas del Fortín de Belgrano. Tal vez la angustia de tantas frustraciones de los últimos años hizo que la gente explotara de tal manera, ante un resultado que no significaba demasiado para las aspiraciones a campeonar. Es que, pese a todo, el verde seguía puntero y era lo único que importaba.
Aunque ningún Departamento de Sismología de la Capital Federal (si es que existe) registró vibración alguna, estamos en condiciones de afirmar que todo el Bajo Belgrano tembló aquella tarde, y que ese fue uno de los goles más gritados en mucho tiempo.
En la segunda parte del torneo, el equipo perdió el rumbo increiblemente, y una serie de derrotas hicieron que casi clasifique al octogonal de casualidad. El resto es historia conocida. El torneo reducido fue jugado con gran personalidad e inteligencia, logrando excelentes resultados contra los cucos como Tristán Suárez y Temperley, y cuando todos menos lo esperábamos, ese plantel consiguió el anhelado y tantas veces postergado ascenso a la Primera División B.

domingo, 22 de enero de 2012

Dock Sud 2 – Excursionistas 1 (16.04.2000)

Uno de los grandes clásicos del ascenso es Excursionistas - Dock Sud, un duelo que si bien carece de una rivalidad barrial, posee todo los demás condimentos necesarios. Ambos clubes cuentan con hinchas fanáticos, solo fervientes seguidores de sus colores y con una extensa historia en el fútbol de ascenso. Además es uno de los partidos con mayor cantidad de ediciones en las categorías menores. El “clásico” lleva registrados 108 enfrentamientos con 38 victorias por bando y 32 empates.
Respecto al historial podemos decir que jugar en la cancha del Docke nunca fue tarea fácil. Por ejemplo en los primeros 20 años de fútbol, el verde pudo rescatar solo cuatro victorias en el sur. Pero esta balanza se equiparó en las dos décadas posteriores, ya que entre 1961 y 1995 el verde solo perdió tres partidos en condición de visitante.
El encuentro disputado en 1995 jugado en Primera B, con el correr del tiempo se iba a constituir en la última victoria del verde hasta la fecha. Fue un 11 de marzo y Excursio formó con Frías, Lúquez, Dopazo, “Ventana” Gorsd, Sosa, Martín, Lemos, “Beto” Horvath, “Pecho” Sáenz, Szeszurak y Vitale. El verde se jugaba una parada bravísima ante la acuciante situación con el descenso. A los 26 minutos del primer tiempo el local abrió el marcador de la mano de Antonetti, cinco minutos más tarde el “Búfalo” Szeszurak debió abandonar el campo de juego por una lesión. Las perspectivas eran las peores pero…. Un ignoto juvenil llamado Jorge Chávez, quien reemplazó al “Búfalo”, estaba dispuesto a reescribir la historia. En el segundo período el cambio dio sus ganancias, cuando el mismo Chávez con gran astucia y habilidad, garabateó dos jugadas calcadas en las que dejó parados a Cuffone y Marascio y definió ante la salida de Sanagua. A los 30 minutos Excursionistas había dado vuelta la historia y ahora se imponía 2-1, un triunfo que le dio un poco de aire en aquel apremiante torneo. Excursio alcanzó una victoria inesperada que le daría esperanzas en su lucha por mantener la categoría, objetivo que, como sabemos, no lograría.
Al cabo de algunos años sin jugarse el clásico, el Docke volvió a descender a Primera C y el derby volvió a reeditarse. Esta vez el escenario era totalmente diferente: Excursio marchaba primero en el torneo seguido muy de cerca por Dep. Merlo y el tercero en discordia era el Docke. El elenco de Rapa parecía perfilarse como candidato a lograr el título. El partido había sido programado por la Policía para el domingo 16 de abril del año 2000 por la mañana. El sábado 15, en la cancha de Baby Fútbol del club, se realizó una gran cena-show donde se festejó el 90 aniversario de la fundación de Excursionistas. Recuerdo que la cena transcurrió dentro de un marco de nerviosismo total. El verde, además de jugar un fútbol de alto vuelo, venía de ganar 10 partidos seguidos, algo inédito en nuestra historia futbolística. Finalizada la fiesta algunos hinchas fueron a recuperar fuerzas a sus casas, pero muchos continuaron con una gira nocturna que, como final, tendría el mismo destino para el inicio del viaje a Avellaneda: La Pampa 1376. A las 10 de la mañana una decena de micros esperaban en la puerta del club, para transportar a los hinchas, que partieron en el horario establecido acompañados de autos y motos adornados con banderas.
Mientras la caravana verde cruzaba el puente del Riachuelo, se observaba la silueta de un hombre que desde la Isla agitaba su mano derecha en el aire. Cualquier inocente habría pensado que un viejo habitante de la mítica Isla Maciel saludaba el paso de la caravana, pero el reflejo del sol matutino hizo brillar algo que el isleño sostenía en su mano. Ya un poco más cerca notamos claramente que no nos saludaba, sino que agitaba su mano en la que empuñaba un revólver amenazante.
Ese día a Excursionistas le salió todo mal adentro de la cancha. De entrada el juez Alejandro Derenvín, que tuvo un arbitraje pésimo, expulsó al angoleño Da Silva. Después Héctor Ravello debió abandonar el campo de juego, luego de recibir un codazo que casi le rompió la nariz. El Docke aprovechó dos distracciones defensivas y se puso 0-2. Más tarde Diego Fuentes marcó el descuento pero no alcanzaría. La aparentemente interminable racha éxitos se quedó allí en el reducto de “los inundados”.
Luego de la victoria de 1995 el verde visitó el “Estadio de los Inmigrantes” diez veces mas sin poder conseguir una victoria, con cuatro empates y seis derrotas. Excursionistas nunca más, desde que el “Petiso” Chávez diera vuelta aquella contienda, pudo retornar al Bajo victorioso.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Villa San Carlos 0 - Excursio 0 (11.12.93)

Ya para el año 1993 no existía otra actividad más importante para un sábado por la tarde que ir a ver al verde. Villa San Carlos era el equipo nuevo de la Primera C para el torneo 93/94, el popular cuadro de Berisso había logrado el ascenso luego de miles de intentos. Llegada la quinta fecha del Clausura, Excursio estaba invicto con 2 victorias y 2 empates. En un sofocante sábado de diciembre debía viajar a este suburbio platense para medirse con los celestes.
Durante la semana programamos el viaje. Tomamos el colectivo 105 a la Estación 11 de Noviembre y, de ahí un ómnibus a la ciudad de La Plata. Almorzamos en la ciudad de las diagonales y buscamos la parada del colectivo 202 que nos llevaba a la cancha. Previo a ingresar a la ciudad, nos dio la bienvenida un cartel oxidado donde se leía "Bienvenido a la ciudad del inmigrante". Cabe recordar que desde esta urbe partieron las primeras columnas de obreros en Octubre de 1945, para cambiar definitivamente la historia del país y la vida política del entonces coronel Juan Domingo Perón.
Nos bajamos en la avenida principal y caminamos unas cuadras hasta encontrar la cancha. Era un estadio sumamente humilde, con una tribuna gigante en una de sus cabeceras. Esa tribuna de cemento en vez de parecer normal, quedaba algo descolocada respecto a la pequeñez de todo su alrededor.
El espacio destinado al público visitante, incómodo y sin tribunas de ningún tipo, era lamentable. El calor allí era agobiante e insoportable. Para colmo de males ni siquiera tenía agua corriente para refrescarse.
Todos esperábamos la llegada de gran cantidad de público porque la campaña del verde era prometedora. Cuando salió el equipo a la cancha con Giménez, Rodríguez, Dopazo, Gorsd, Lazarte, Leiva, Pérez, Maidana, Martín, Vitale, y Szeszurak, el espacio visitante estaba casi completo. Aún no había llegado la hinchada, algo extraño para un partido tan trascendental.
Finalizado el primer tiempo y con el resultado empatado en cero, por radio nos llegó la información que la barra del Bajo se había enfrentado con la de Claypole, en las inmediaciones de dicha localidad.
Al principio no entendíamos nada, pues la ruta hacia Berisso hacía imposible un cruce por esa zona. Luego ampliaron la información y lo sucedido fue que la barra había levantado un grupo de hinchas que vivían en la villa de Soldati. Esa fue la razón de porqué la caravana tomó por Camino Negro hacia Berisso. Cuando pasaron por Claypole se armó una trifulca infernal que incluyó de todo, luego debieron continuar el viaje con uno de los micros averiados en su parabrisas, lo que significó un retraso importante.
Al cabo de tres horas de travesía y cuando faltaban solo 10 minutos para que finalice el encuentro, dos micros se hicieron presentes en el estadio con banderas, bombos y estandartes. Lo asombroso fue que instantes después, arribó un tercer micro con hinchas en el techo. Por error accedió por una de las calles que daban a la tribuna local, provocando que haya corridas y piedras volando por un rato hasta que ingresaron.
Faltaban unos pocos minutos para que termine el soporífero partido, y la barra recién colgaba las banderas y empezaba a alentar al equipo. Aún tengo la imagen de un hincha trepado en una columna de iluminación totalmente devorada por el óxido, atando una larga bandera verde y blanca. Los hinchas de San Carlos no salían de su asombro ante semejante invasión de leales verdes. Confieso que fueron 5 minutos de una excitación plena con toda la tribuna cantando desaforadamente, pero a pesar del esfuerzo sobrehumano que hicimos el trámite del partido no varió.
El encuentro terminó 0-0, y nadie tenía más fuerzas para nada. Tampoco había una gota de agua en toda la manzana y había que iniciar la larga vuelta.
El sol seguía pegando y muchos hinchas decidieron volver con los micros de la hinchada. Otros esperaron el ómnibus de los jugadores que, por el tráfico, llegó a Belgrano cerca de las 21 horas. Desde lo futbolístico, el viaje había constituido una decepción pero nos dejaba un intenso anecdotario para recordar. Una excursión verdaderamente inolvidable.