Daba inicio un nuevo campeonato y con él una renovada ilusión, esa que aún hoy perdura, la de volver a Primera “B”. Excursionistas lograba mantener, como no sucedía en tantísimos años, el mismo cuerpo técnico y la mayoría de los jugadores del año anterior. Un plantel que había sido víctima de un descarado despojo ante Central Córdoba, perpetrado por un arbitraje que bien “cumplió con los deberes” emanados de vaya saber quien. La expectativa por un futuro promisorio nos hacía sentir plenos e ilusionados pero, al mismo tiempo, con cierta incertidumbre fundada en que aún no teníamos la certeza si Fonseca Gómes formaría parte del equipo, a pesar de que el “Verde” ya había hecho uso de la opción de su pase. La brillante temporada anterior de Oscar hizo que muchos equipos depositaran sus ojos en él. Incluso el mismísimo River Plate, club con el que realizó la pretemporada para ver si quedaba como integrante del plantel, que dirigía por aquellos años José “Puchero” Varacka. Su ausencia en los partidos preparatorios alertaban tal posibilidad, y nos costaba pensar en su despedida que lamentablemente terminó sucediendo. Pese a ello la soleada tarde veraniega de febrero, nos convocaba una vez más para intentar darle forma a nuestro permanente sueño de ascender. Recibíamos en el Bajo Belgrano al Sp. Dock Sud, un equipo que con mucho esfuerzo evitó el descenso en el campeonato anterior y que pretendía en éste eludirlo. Para la actual temporada Excursio promocionaba en su equipo titular a un joven, que en 1982 se encontraba en el campo de batalla de Malvinas, nos referimos al zurdo Reinaldo Leguizamón, y además incorporaba a los jugadores Peralta Luna, Varise, Mezher, Dávila, Augusto Sánchez, Morel, Lacanna, Caligiuri, Ferreyra y a un tal Rubén Lanutti, cuya participación terminó siendo decisiva para el resto del torneo. Con este panorama el “Verde” salió a la cancha dispuesto a llevarse por delante al pobre “Docke”, que contaba entre sus figuras salientes al veterano arquero Luque que venía de Arsenal de Sarandí y un ex nuestro, el delantero Daniel Díaz. De arranque nomás Excursio desplegó un fútbol fantástico, con un mediocampo exquisito a la hora de la generación de juego, y una delantera demoledora que concretaba cuanta situación de gol disponía. La diferencia entre uno y otro equipo se hizo notoria desde los primeros minutos, tal como lo reflejó nuestra legendaria revista “Excursio, una voz de Belgrano” al titular “La lucha del gato maula y el mísero ratón”. ¡SI SI SEÑORES YO SOY DEL VERDE; SI, SI SEÑORES DE CORAZÓN, PORQUE ESTE AÑO DE ACÁ DEL BAJO, SALIÓ EL NUEVO CAMPEÓN!, eran las letras de una música que sonaba con los tres goles conquistados por el sensacional “Beto” Horvath, más el tanto del “Polaco” Heinrich. Fue ésta la demostración de un equipo que había entendido el gusto y el deseo de toda la hinchada, que había logrado la experiencia suficiente para afrontar un duro torneo, y a pesar de la ausencia de Fonseca Gómes, logró arrancar los primeros aplausos de los muchos que cosechó. Con el correr de los años, a mi entender, se transformó en el mejor equipo de los últimos 40 años, en el Eduardo Lausse del boxeo, en el verdadero “CAMPEÓN SIN CORONA”.
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lunes, 23 de abril de 2012
Excursionistas 4 - Sp. Dock Sud 1 (12.2.1983) Parte 01
Por Marcos Damián Tricarico.
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sábado, 25 de febrero de 2012
Def. Cambaceres 1 - Excursionistas 7 (24.9.1983) Parte 2

Por Marcos Damián Tricarico.
“El camino va quedando expedito” fue el título utilizado por nuestra inolvidable revista “Excursio, una voz de Belgrano”, luego del importantísimo empate ante Ituzaingó en calidad de visitante. Y cuanta razón tenía dicho titular, ya que el “verde del oeste” era en ese momento del campeonato, el principal contendiente en la pelea por una plaza en el Octogonal del ‘83. Luego de este valioso resultado, Excursionistas viajaba a Ensenada para enfrentar a un necesitado Cambaceres, que se debatía por permanecer en la categoría. La sangre en el ojo por aquellos dos tiros libres de Osvaldo “Patota” Potente perduraba aún, y con dicha sensación concurrimos a ver este encuentro con ánimo de revancha, esa que solamente otorga el fútbol y no ninguna otra. Mayúscula sorpresa nos llevamos al observar que el local, ya no tenía en su equipo a aquellas veteranas figuras; de todos modos ello de ninguna manera iba en detrimento de aquel deseo de revancha. Viajes largos si los había para llegar a una cancha era éste: primero en el viejo Ferrocarril Roca hasta La Plata para luego, combinar con el colectivo local que compartí con el querido “gordo” Terenzio y su hermano Roberto. Al llegar a la cancha reconocieron a un amigo en común con Guillermo Bustos y logramos ingresar por el portón de atrás sin abonar entrada. La expectativa por la clasificación crecía como el juego de Excursio en el torneo: a pasos agigantados. El equipo definitivamente había encontrado a sus 11 jugadores que se jugarían por el ascenso, y que fecha tras fecha iban demostrándolo, como esa tarde en donde la actuación fue sencillamente sensacional. No tuvo fisuras, fue dominador absoluto, serio y leal ya que en ningún momento “sobró” la situación; jugó con la conciencia de saber que se enfrentaba ante una buena posibilidad de hacer una diferencia en goles, que pudiera servir ante cualquier eventualidad de definición de puestos clasificatorios. Aquella tarde Defensores de Cambaceres, más allá de haber sufrido una goleada histórica por 7 a 1, que de manera alguna condenó su futuro en la divisional, pudo tener el placer de observar y degustar la primera y única vez en la que el “Beto” Horvath, a lo largo de su vasta trayectoria, convirtiera 4 goles en un partido. Los otros dos goles del “Paragua” Martínez Fariña y del puntero Morel, daban cifras finales a un partido que ingresó en la historia de las grandes goleadas del “Verde”. La victoria ante el rojo de Ensenada, le otorgó a Excursionistas los puntos suficientes para estirar la diferencia existente con Ituzaingó, que había perdido en la barranca de Quilmes ante Argentino, y meterse de lleno en un octogonal que en breve lo tendría de principal protagonista. Tarde de sol y de goles; de revancha saciada y de un costoso largo viaje de ida y vuelta en pesos, que se buscó recuperar en la estación Constitución ofreciéndo los boletos al 50% de su valor.
“El camino va quedando expedito” fue el título utilizado por nuestra inolvidable revista “Excursio, una voz de Belgrano”, luego del importantísimo empate ante Ituzaingó en calidad de visitante. Y cuanta razón tenía dicho titular, ya que el “verde del oeste” era en ese momento del campeonato, el principal contendiente en la pelea por una plaza en el Octogonal del ‘83. Luego de este valioso resultado, Excursionistas viajaba a Ensenada para enfrentar a un necesitado Cambaceres, que se debatía por permanecer en la categoría. La sangre en el ojo por aquellos dos tiros libres de Osvaldo “Patota” Potente perduraba aún, y con dicha sensación concurrimos a ver este encuentro con ánimo de revancha, esa que solamente otorga el fútbol y no ninguna otra. Mayúscula sorpresa nos llevamos al observar que el local, ya no tenía en su equipo a aquellas veteranas figuras; de todos modos ello de ninguna manera iba en detrimento de aquel deseo de revancha. Viajes largos si los había para llegar a una cancha era éste: primero en el viejo Ferrocarril Roca hasta La Plata para luego, combinar con el colectivo local que compartí con el querido “gordo” Terenzio y su hermano Roberto. Al llegar a la cancha reconocieron a un amigo en común con Guillermo Bustos y logramos ingresar por el portón de atrás sin abonar entrada. La expectativa por la clasificación crecía como el juego de Excursio en el torneo: a pasos agigantados. El equipo definitivamente había encontrado a sus 11 jugadores que se jugarían por el ascenso, y que fecha tras fecha iban demostrándolo, como esa tarde en donde la actuación fue sencillamente sensacional. No tuvo fisuras, fue dominador absoluto, serio y leal ya que en ningún momento “sobró” la situación; jugó con la conciencia de saber que se enfrentaba ante una buena posibilidad de hacer una diferencia en goles, que pudiera servir ante cualquier eventualidad de definición de puestos clasificatorios. Aquella tarde Defensores de Cambaceres, más allá de haber sufrido una goleada histórica por 7 a 1, que de manera alguna condenó su futuro en la divisional, pudo tener el placer de observar y degustar la primera y única vez en la que el “Beto” Horvath, a lo largo de su vasta trayectoria, convirtiera 4 goles en un partido. Los otros dos goles del “Paragua” Martínez Fariña y del puntero Morel, daban cifras finales a un partido que ingresó en la historia de las grandes goleadas del “Verde”. La victoria ante el rojo de Ensenada, le otorgó a Excursionistas los puntos suficientes para estirar la diferencia existente con Ituzaingó, que había perdido en la barranca de Quilmes ante Argentino, y meterse de lleno en un octogonal que en breve lo tendría de principal protagonista. Tarde de sol y de goles; de revancha saciada y de un costoso largo viaje de ida y vuelta en pesos, que se buscó recuperar en la estación Constitución ofreciéndo los boletos al 50% de su valor.
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